Peces introducidos

Hasta hace poco no se había prestado mucha atención a las especies de peces introducidas. En marzo de 2006 se identificó que en un lago de agua dulce de San Cristóbal existía tilapia, una especie de pez que se conoce como invasora, lo cual probablemente había sido una introducción deliberada para piscicultura. La tilapia ha causado problemas ecológicos en muchos de los lugares en que fue introducida. Todavía no se conoce su impacto en el ecosistema del lago, pero se espera que será devastador.

Hasta hace poco, se restaba mucha importancia al tema de las especies introducidas en el ambiente marino. Se estima que, mundialmente, se echan 3000 especies diferentes (entre ellas de peces, moluscos como los mejillones y algas marinas) en puertos extranjeros todos los días de los tanques de lastre de los buques cargueros.

La Reserva Marina de Galápagos se creó en 1998. Por la confluencia de corrientes superficiales cálidas y frías, y aguas frías profundas ascendentes alrededor del archipiélago de Galápagos, la Reserva Marina alberga a una variedad de especies marinas endémicas. Las especies introducidas pueden tener un serio impacto en los procesos ecológicos de los ecosistemas marinos. Las investigaciones en la Reserva Marina son relativamente nuevas y no se conoce cuántas especies introducidas o potencialmente invasoras existen. Al momento, los recursos económicos no permiten la realización de investigaciones en este campo.

Afortunadamente, en la actualidad se está tomando más consciencia del problema y de la necesidad de tomar medidas, con la preparación de estrategias para manejar los principales vectores de dispersión, mediante el agua de lastre, el agua de pantoque y la contaminación del casco. Se considera que tanto el agua de pantoque como el agua de lastre son de bajo riesgo. La mayoría de los barcos operan casi exclusivamente dentro de la Reserva Marina y son muy pocos los que pasan cruzándola, aunque esto puede cambiar. Los buques cargueros entran a la Reserva Marina llenos y regresan al continente vacíos, lo cual significa que recogen lastre y no lo descargan mientras están en Galápagos. El riesgo más grande es probablemente la contaminación del casco, ya que los botes (yates turísticos y cargueros) viajan entre el continente y el archipiélago.