Boletín de Prensa
Puerto Ayora, Galápagos – 26 Septiembre, 2006
La matanza de las tortugas gigantes de Galápagos continúa en el sur de la Isla Isabela mientras la caza furtiva disminuye los números ya reducidos de la especie icónica que originó el nombre del archipiélago. El 14 de septiembre, durante el patrullaje de rutina en el área de Roca Unión, al sur del pueblo de Puerto Villamil, los guardaparques descubrieron los restos de la masacre: dos hembras y un macho adultos y los huesos de un joven adulto.
Lo más decepcionante para la FCD es que la noticia de este reciente descubrimiento llegó en vísperas de un tour por el archipiélago del club de niños Amigos de las Tortugas de Puerto Villamil. El club es una iniciativa dirigida por nuestro Centro de Educación Ambiental (CEA). Los miembros del club visitaron todas las islas pobladas para presentar su trabajo a los medios locales, los colegios y autoridades con la intención de animar a los demás residentes y así involucrarlos en la tarea de proteger las tortugas.
Marta Véliz, coordinadora del CEA, dijo los esfuerzos de los niños para crear conciencia sobre la importancia de la tortuga gigante en su propia comunidad han ayudado a reducir la matanza de casi 50 en el año 2003 a solo 6 en este año.
Este incidente ocurrido hace pocos días muestra que todavía queda mucho por hacer para cambiar los hábitos y actitudes culturales. Existe en las islas una larga historia de cosechas de tortugas como alimento, y estos animales provienen de poblaciones que sufrieron el impacto de la caza a gran escala en los siglos pasados. A esto se sumó la presión depredadora de los animales introducidos. Ambas amenazas han conseguido que la tortuga gigante esté al borde de la extinción en apenas unos cientos de años. En nuestros días, la caza furtiva para proporcionar comida es una innecesaria y persistente reminiscencia del pasado.
La estrategia de la FCD intenta forjar una sociedad sostenible en Galápagos, en la cual las personas que habitan las islas actúen como agentes de conservación. Esto implica crear conciencia y respeto de los límites de vivir dentro de una rica biodiversidad, y promover la participación activa de la comunidad local para la protección de los recursos naturales. Un proyecto piloto en la Isla Isabela, donde las tortugas jóvenes son cuidadas por agricultores locales, constituye un programa único de protección y educación que también proporciona una oportunidad de eco-turismo para la población local. Con la ayuda de la comunidad agrícola local, las tortugas jóvenes reciben protección y cuidado esenciales, incrementando de este modo el interés personal de los residentes de la isla hacia estas criaturas para que ya no las maten. Los niños del club Amigos de las Tortugas
colaboran como guías en la granja así como en el centro de crianza en cautiverio.
Nuestra misión es ayudar a que nuestra gente se preocupe por las tortugas y las cuide, dijo Nathaly Ortuno de 16 años; nuestras encuestas indican que desde el comienzo de nuestras campañas más gente cree en la importancia de salvar las tortugas y más gente quiere protegerlas.
La protección de las tortugas gigantes en el sur de Isabela depende de involucrar a la comunidad en la conservación; sólo se puede lograr la armonía cuando para todos una tortuga viva valga más que una muerta. El solo almuerzo de un hombre puede comprometer el futuro de toda una comunidad.
Contacto: Ivonne Guzmán – Correo: cdfinfo@fcdarwin.org.ec


