La FCD alerta sobre experimentos con polvo de hierro en las cercanías de la Reserva Marina Galápagos

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Boletín de Prensa
Puerto Ayora, Galápagos – 14 Junio, 2007

Un intruso circunda la Reserva Marina Galápagos (RMG). Se trata del 'polvo de hierro', un elemento que sería el responsable de que uno de los Patrimonios Naturales más importantes del Mundo se enfrente a un experimento de florecimiento de plancton, que comporta toda serie de riesgos. Desde el punto de vista científico de la Fundación Charles Darwin (FCD), esta es una apuesta innecesaria, cuyos posibles efectos son totalmente desconocidos, dado que no hay un Análisis de Impacto Ambiental (AIE) que sustente el experimento. Ante la magnitud del impacto nocivo que eso pudiera ocasionarle a Galápagos, la FCD levanta su voz de alarma. La compañía estadounidense Planktos, Inc. lleva adelante esta operación que tendrá lugar a finales de junio del 2007, en las aguas internacionales cercanas a Galápagos, según un documento oficial de la Organización Marítima Internacional de Estados Unidos, con fecha 1 de junio. En el mismo documento también se menciona que Planktos no utilizará el Weatherbird II, una embarcación de bandera estadounidense -como estaba previsto- ni zarpará de ningún puerto de dicho país, para evitar sujetarse a las leyes estadounidenses que norman el vertido de residuos en el mar. La Fundación Charles Darwin (FCD) está seriamente preocupada por las consecuencias que la producción artificial de plancton pueda traer al archipiélago en su conjunto. Por esta razón uno de sus científicos expone algunos de los posibles efectos que este tipo de experimentos podría acarrear. Las pruebas que Planktos, Inc. realizará en las aguas circundantes a Galápagos son una especie de 'siembra' de partículas de hierro en el mar, para estimular el florecimiento de plancton. El plancton se compone de millones de plantas marinas microscópicas, que absorben la energía solar y convierten el dióxido de carbono (CO2) en materia orgánica, lo cual supuestamente, según Planktos, ayudaría a revertir en alguna medida el calentamiento global. La principal preocupación de la comunidad científica internacional y de la Fundación Charles Darwin está relacionada a que cualquier potencial impacto ambiental que conlleve este experimento es totalmente desconocido. "La 'teoría del hierro' fue sugerida originalmente por John Martin, un oceanógrafo del Moss Landing Marine Laboratory, en California, quien murió antes de que su idea pueda ser testeada apropiadamente", según la edición del 3 de mayo pasado del diario británico The Independent. Stuart Banks, oceanógrafo que trabaja para la Fundación Charles Darwin, repara en que el peculiar sistema de corrientes marinas que confluyen en el archipiélago puede transportar el polvo de hierro dentro de la Reserva Marina Galápagos. Banks dice: "al principio, la corriente superficial puede arrastrar la mayoría del hierro hacia el Oeste. Y aunque una parte sea metabolizada rápidamente y se produzca un florecimiento superficial de plancton en dirección Este, otra parte del polvo podría hundirse y por efectos de la corriente submarina ecuatorial o de la corriente superficial nor ecuatorial redireccionarse y penetrar en la Reserva". Los efectos desconocidos de esta actividad bien pudieran interferir en los procesos normales de generación de microbios y degenerar en efectos tóxicos para los peces y otras formas de vida propias de las aguas abiertas; así como afectar al plancton ya existente en los lugares donde se hagan los depósitos del polvo de hierro. Adicionalmente, la presencia de este elemento en el agua pudiera alterar los niveles normales de oxígeno necesario. "Este tipo de 'siembras' aisladas únicamente generan fito plancton de corta duración, lo cual a la larga no cumple con el objetivo de mejorar el secuestro de CO2 en las aguas profundas", según Banks. Los investigadores de la FCD también temen que este experimento ocasione una disminución de los nitratos y fosfatos indispensables para los procesos naturales de la vida marina, y que por ende haya un desbalance que perjudique a otros ecosistemas. Finalmente, queda una pregunta: ¿Vale la pena poner en riesgo uno de los mayores y mejor conservados tesoros naturales del planeta? La Fundación Charles Darwin cree firmemente que sin un análisis de impacto ambiental previo, este tipo de experimentos no pueden tener lugar en los alrededores de Galápagos. En apuestas de este tipo, el archipiélago tiene mucho que perder y quizá nada que ganar. A los problemas de escala planetaria, como el calentamiento global, corresponden soluciones y acciones integrales, como el compromiso de individuos y naciones en la disminución de la emisión de CO2. Es absurdo pretender que los océanos resuelvan el problema por nosotros…

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Información relacionada: Reporte Anual pg. 14


Contacto: Ivonne Guzmán – Correo: cdfinfo@fcdarwin.org.ec