Galápagos en evolución

Las Islas Galápagos han estado en crisis desde comienzos de los 90. Durante los últimos 15 años, el rápido cambio económico ha alterado el tejido social, cultural y ecológico del archipiélago. La actual dirección del desarrollo en las islas no resultará en su conservación a largo plazo. Las fuerzas desenfrenadas del mercado han diezmado las ballenas, focas peleteras y tortugas en el pasado; hoy en día, las cosechas de pepinos de mar y el turismo muestran grandes altibajos.

Muchos de ustedes han vivido la experiencia de estas islas encantadoras y únicas, y estoy seguro de que se preguntan cómo podremos sanear la situación.

La conservación de las islas requiere de un cambio de orientación en su desarrollo. Esperamos que se unan a nosotros en apoyar el liderazgo del Presidente del Ecuador y de la UNESCO, quienes han reconocido la crisis y han indicado la clase de cambios que son necesarios.

Durante los últimos 15 años, la economía de turismo ha tenido un crecimiento vertiginoso de alrededor del 14% anual. El turismo se ha manejado relativamente bien a nivel de sitios, y los visitantes aún tienen acceso a los mismos lugares de interés y experiencias de hace 20 años. Lamentablemente, el turismo tiene algunos impactos negativos indirectos.

La economía basada en el turismo ha impulsado el crecimiento en las poblaciones locales y ha aumentado el acceso de barcos y aviones, disminuyendo así el aislamiento de las islas de las especies invasoras. Las visitas turísticas se han incrementado de 40.000 a 145.000 visitantes en 15 años; en el mismo período, las especies introducidas registradas se han aumentado de 619 a 1.321.

Ralentizar este crecimiento sería el único modo seguro de comenzar a reducir la probabilidad de invasiones desastrosas y de más derrames de petróleo. Por lo tanto, el primer cambio que requieren las islas es garantizar que la base económica sea verdaderamente sostenible. El crecimiento solo se podrá retardar con un nuevo modelo económico que vincule a la población local al turismo y, consecuentemente, a la conservación. Los pobladores locales se incorporarán cuando sea posible vincular pequeñas y sostenibles empresas familiares con las operaciones turísticas más grandes. Podemos apoyar también al gobierno en su control del desarrollo turístico, en una mejor definición de los mercados turísticos, y en el uso de criterios socioeconómicos y ecológicos para la asignación de concesiones turísticas.

El segundo cambio necesario en las islas es la adecuación del actual sistema educativo a la situación especial de Galápagos. El sistema educativo reformado debe asegurar que los residentes sean capacitados a fin de poder trabajar en los negocios locales y ser competitivos también fuera de las Galápagos. Dar empleo a más habitantes locales también contribuirá a vincular sus vidas al turismo y a la conservación de las islas. El nuevo sistema educativo deberá infundir una cultura insular que comprenda los límites, conserve energía y agua, y construya una base comunitaria de apoyo a la sostenibilidad a largo plazo. Esta cultura isleña debe predominar sobre la actual cultura fronteriza, que no reconoce tales límites y hace caso omiso de la necesidad de la sostenibilidad. Finalmente, el nuevo sistema debe sacar provecho del extraordinario ambiente de Galápagos como fuente de encanto, inculcando los temas medioambientales a lo largo del proceso de aprendizaje.

El tercer cambio que se precisa es el control de los impactos de especies invasoras – el mayor peligro para la biodiversidad de las islas. La prioridad es cerciorarse de que no sigan llegando nuevas especies. Esto se podrá lograr fortaleciendo el sistema de cuarentena y controlando los vuelos y los movimientos de embarcaciones a las islas. Una vez presentes y establecidas, las especies invasoras tienen que ser controladas o erradicadas. Los actuales métodos de control son costosos, y nuevos métodos de control biológico y manejo integrado serán cada vez más importantes en el futuro. La erradicación de especies invasoras ha sido uno de los puntos fuertes del Servicio del Parque Nacional Galápagos y la Fundación Charles Darwin. Partiendo de los logros del pasado, debemos asegurar la eliminación de plantas, invertebrados y vertebrados introducidos.

El decreto ejecutivo del 10 de abril del 2007 y la decisión por parte de la UNESCO de incluir a Galápagos entre los sitios de la Lista del Patrimonio Mundial en Peligro -tomada el 26 de junio pasado- ofrecen una oportunidad de implementar el cambio de rumbo necesario. El auge económico de los últimos 15 años ha conducido al aumento del número de especies introducidas en las islas, lo cual constituye la mayor amenaza para su integridad.

Está claro que necesitamos una nueva visión, de una sociedad equitativa y sostenible que viva en armonía con la diversidad biológica de las islas. Las iniciativas de grupos femeninos que elaboran productos locales con valor agregado; sistemas de manejo de desecho y reciclaje en las Municipalidades; la nueva escuela de cocina en el Colegio Nacional Galápagos, producto de una alianza pública-privada; y el extraordinario Proyecto Isabela y la rehabilitación de la Isla Española, representan modelos para el futuro. Nuestra ferviente esperanza es que podamos crear una sociedad verdaderamente sostenible que cuide de estas islas, y que este nuevo sistema llegue a ser un modelo para el resto del mundo.

Esperamos que ustedes continúen trabajando con nosotros y apoyando esta visión a fin de multiplicar nuestros éxitos y, así, garantizar la conservación a largo plazo de estas islas extraordinarias.
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