Entre ciclos de auge y depresión – ¿Cuánto valen los manglares de las Galápagos?

Manglares en las Galápagos.

Todavía recuerdo mi primer encuentro con la conservación en el Ecuador; tenía 9 años y pasaba por los manglares a las afueras de Guayaquil, en donde un cartel grande decía “Manglar es Vida”. Este era el periodo de auge de la industria camaronera en la costa ecuatoriana, el Ecuador era una de los exportadores de camarón más importantes en el mundo y los ingresos de divisas provenientes de su exportación eran de mucha importancia para la frágil economía nacional.

Pero inevitablemente después del auge vino la caída. El crecimiento no sostenible de la industria camaronera ocurrió a expensas de los bosques de manglar, y para finales de los noventas las pérdidas se encontraban entre un cuarto a un tercio de la cobertura de mangle original. Estos ecosistemas servían de guardería para las larvas de camarón que se criaban en las camaroneras, y la creciente demanda de larvas de camarón por parte de la industria se encontraba con los límites impuestos por un suministro natural de larvas seriamente reducido por la sobrepesca, falta de regulación y la deforestación de manglares. Una de las soluciones por parte de la industria ante esta precaria situación fue invertir en importaciones de larva, y se cree que este fue el vehículo de ingreso del virus de la Mancha Blanca. Esta enfermedad devastó a la industria camaronera, colapsando las exportaciones en más de un 60% en los subsecuentes años y concluyendo en despidos masivos a lo largo de la industria.

Con el colapso de la industria camaronera, la presión sobre los bosques de manglar disminuyó considerablemente, llevando a la deforestación a un pare y evitando futuras perdidas de manglar. Pero los costos socializados de la deforestación, ecológicos y sociales, eran evidentes. Decenas de miles de hectáreas de camaroneras abandonadas ahora eran parte del paisaje de la costa ecuatoriana. Comunidades que dependían de los manglares ahora se encontraban sin sus medios tradicionales y ancestrales de subsistencia. ¿Cuáles fueron las razones para que ocurriera este fenómeno que conllevo a pérdidas económicas y ambientales, y que medidas podemos tomar para que no ocurra en el futuro? Encontrar una respuesta a esta pregunta fue una de las motivaciones y también el enfoque de mi maestría en economía ambiental y cambio climático. A través de esta aprendí que los manglares realmente son vida, siendo uno de los ecosistemas más productivos de la tierra. Un importante porcentaje de las pesquerías mundiales dependen de los manglares de manera directa e indirecta, y también son uno de los bosques más eficientes en capturar y secuestrar carbono de la atmosfera, convirtiéndolos en aliados críticos en la lucha contra el cambio climático. Muchos de estos beneficios, o servicios ecosistémicos, son cruciales para mantener el bienestar humano, pero ya que no son intercambiados en mercados y carecen de un precio visible, son usualmente pasados en alto por tomadores de decisiones, y sistémicamente infravalorados por mercados, lo que conlleva a perdida indiscriminada de manglares y sus servicios ecosistémicos.

Cangrejos rojos y un pelicano pardo en manglares.
Cangrejos rojos y un pelicano pardo en manglares. Foto por: Nicolas Moity / CDF.

Proporcionar de un precio visible a los beneficios de no mercado provistos por los manglares es un aporte clave para evitar más pérdida de este ecosistema, como la experimentada por Ecuador, mi país natal. Durante el año pasado he trabajado en la estación científica Charles Darwin en las islas Galápagos, llevando a cabo la primera valoración de servicios ecosistémicos de manglares en el Parque Nacional Galápagos y el Ecuador, y una de las primeras investigaciones enfocándose en múltiples servicios ecosistémicos en el Pacífico-Este-Tropical. La investigación se centró en 3 servicios ecosistémicos de mayor relevancia para políticas ambientales locales:

  1. El valor del servicio de captura y secuestro de carbono provisto por manglares, en el contexto de políticas de mitigación al cambio climático.
  2. La importancia de los manglares en el mantenimiento de pesquerías en el archipiélago, sobre todo por su rol como guardería y hábitat de especies de alto interés comercial.
  3. El rol vital de los manglares en apoyar al turismo y recreación local, eje principal de la economía Galapagueña.
Pargos entre el sistema radicular de los manglares oceánicos de las Islas Galápagos.
Pargos entre el sistema radicular de los manglares oceánicos de las Islas Galápagos. Foto por: Enric Sala / National Geographic Pristine Seas

Enfocarnos en un grupo tan diverso de beneficios provistos por manglares significó recolectar y analizar grandes cantidades de datos, de carácter económico, biológico y social. Por ejemplo, recolectar datos sobre el carbono en el suelo de los manglares significó tomar muestras en 29 sitios en 6 islas del archipiélago. Así mismo, identificar a las especies de peces dependientes de manglares conllevó realizar censos visuales submarinos en más de 30 bahías con presencia de manglares. Todos los sitios turísticos con actividades recreacionales y presencia de manglares en el Parque Nacional Galápagos (PNG) fueron identificados utilizando Sistemas de Información Geográfica, y cuantificando la cantidad de visitas anuales a estos sitios utilizando las bases del PNG. Ya que los beneficios finales son de carácter social, entrevistamos a pescadores y operadores de turismo para recolectar precios y costos, utilizando paralelamente medidas de bienestar específicamente diseñadas para expresar los beneficios provistos por manglares. Estos grandes esfuerzos de carácter interdisciplinario fueron posibles gracias a la colaboración del personal de la Fundación Charles Darwin, voluntarios visitantes de la universidad de Winsconsin, el PNG, y el instituto Scripps de oceanografía de la universidad de San Diego, y particularmente gracias al apoyo provisto por el Leona M. and Harry B Helmsley Charitable Trust.

Ciencia en acción: muestreo de sedimentos de manglares para mediciones de carbono.
Ciencia en acción: muestreo de sedimentos de manglares para mediciones de carbono. Foto por: Octavio Aburto / FCD.

Nuestros resultados se alinean con estudio similares realizados a lo largo del mundo – lo que aumenta el cuerpo de evidencia confirmando la importancia de los manglares por sus servicios ecosistémicos de alto valor. Las 3690 hectáreas de manglares en las Galápagos contienen más de 770000 toneladas de carbono, valoradas en 10 millones de dólares en posibles créditos de carbono, o más de 100 millones de dólares en daños evitados relacionados con el cambio climático. Nuestros resultados también evidencia que la pesca blanca, una de las más importantes en el archipiélago, es altamente dependiente de los manglares. Más de $900,000 de beneficios netos anuales son atribuibles a especies dependientes de manglares, siendo la más importante el Bacalao de Galápagos, una especie regionalmente endémica y considerada como vulnerable por la lista de especies en peligro de la UICN. Finalmente, los sitios turísticos con recreación dependiente de manglares representan el 47% del total de sitios de visita en el Parque Nacional Galápagos, y el ingreso al sector turístico por las visitas recibidas a estos sitios está valorado en más de $56 millones de dólares anuales.

Nadando con rayas doradas en las bahías con manglares de las islas galapagos.
Nadando con rayas doradas en las bahías con manglares de las islas galapagos. Foto por: Pelayo Salinas de León / FCD.

El siguiente paso es compartir estos resultados con un el público en general. Aunque la deforestación de manglares nunca afectó a las islas Galápagos, y ha estado controlada en Ecuador continental por los últimos 15 años, su principal causante histórico, la industria camaronera, se ha recuperado y ha llegado a nuevos picos de producción. Reforzar los esfuerzos de conservación alrededor de los manglares es necesario para evitar errores del pasado y disminuir el riesgo latente de deforestación. A medida que afrontamos a futuro los retos asociados con el cambio climático, los manglares ciertamente aumentaran en utilidad y valor para las comunidades costeras, y su restauración y reforestación se convierta no solo en una necesidad ecológica sino también en una atractiva medida de adaptación al cambio climático. Personalmente, sueño con el día en que la costa ecuatoriana retorne a su verde manglar original, convirtiéndose otra vez en focos de vida que sostienen biodiversidad y a comunidades resilientes.

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