Un pez escorpión, o ‘brujo’ (arriba a la derecha) dejándose llevar por la corriente en este video tomado por el sumergible Alucia.

La técnica de pesquerías Solange Andrade-Vera se sienta en el laboratorio en el departamento de Ciencias Marinas de la Fundación Charles Darwin (FCD), y se enfoca en su trabajo. En una mano sujeta un pequeño objeto pegado a una placa de vidrio. Con la otra mano aprieta un pequeño pedazo de papel de lija muy fino, conocido como “lapping film” encima de la mesa. Lentamente y con precisión mueve el objeto sobre el “lapping film”. Después de varias pasadas delicadas con el papel de lija, lo mira fijamente y sigue puliéndolo.

El objeto que sostiene es un otolito, el hueso del oído de un pez. Este otolito en particular fue colectado de un pez escorpión o ‘brujo’, una especie de pez endémico de aguas profundas en la región del Pacífico Este Tropical que incluye a Galápagos. Con cada pasada del papel de lija, un proceso llamado ‘pulimiento’, Andrade-Vera espera obtener información que contribuirá a la preservación de la pesquería del brujo para futuras generaciones.

Solange Andrade-Vera observa el hueso del oido de un pez (otolito) bajo un microscopio.
Solange Andrade-Vera observa el hueso del oido de un pez (otolito) bajo un microscopio. Foto por: Michelle Schuiteman.

A primera vista, árboles, corales, tortugas y peces no tienen mucho en común. Sin embargo, una de las características que estos organismos comparten es que dejan capas de material orgánico al crecer. Por lo tanto, los troncos de árboles, los caparazones de las tortugas, los esqueletos de coral y los otolitos de peces todos pueden ser usado para proporcionar información invaluable sobre la edad de un organismo. El crecimiento de los otolitos de pez pasan por ciclos de crecimiento más alto y bajo que corresponden a la disponibilidad de comida en diferentes temporadas y condiciones de hábitat. Cuando el crecimiento es más lento, las capas son más delgadas, resultando en unas líneas distintivas y fáciles de identificar. Los cambios de crecimiento estacional ocurren anualmente y se ven como anillos anuales, y en una escala más corta en patrones diarios de crecimiento con anillos diarios.

Anillos diarios de crecimiento son visibles en esta foto del otolito de un pargo amarillo juvenil tomado con una magnificación de 10x.
Anillos diarios de crecimiento son visibles en esta foto del otolito de un pargo amarillo juvenil tomado con una magnificación de 10x. Foto por: José Marín Jarrín.

Esto nos trae de regreso a Andrade-Vera, que con paciencia corta los otolitos en rodajas. Antes de que se puedan entender los anillos, los otolitos tienen que ser procesados: otolitos de adultos se insertan en resina y después son cortadas a precisión en secciones transversales usando una sierra de diamante, mientras que otolitos de peces juveniles son pegados a una placa de vidrio y pulidos de ambos lados en secciones transversales para una vista más clara. Como los otolitos son tan pequeños (otolitos juveniles tienen el tamaño de un grano de arroz), los anillos deben ser leídos usando un microscopio. Una vez que los otolitos han sido preparados, Andrade-Vera toma fotos y los anillos son identificados, contados y medidos usando programas de análisis de fotos.

Dos otolitos sin procesar (izquierda), un otolito incrustado en un bloque de resina que ha sido cortado por la mitad (derecho), y una sección transversal de un otolito en resina (centro) que ha sido cortada de un bloque de resina usando una sierra de diamante y colocados bajo un microscopio para contar los anillos y determinar la edad. Todos los otolitos en la foto son de peces adultos.
Dos otolitos sin procesar (izquierda), un otolito incrustado en un bloque de resina que ha sido cortado por la mitad (derecho), y una sección transversal de un otolito en resina (centro) que ha sido cortada de un bloque de resina usando una sierra de diamante y colocados bajo un microscopio para contar los anillos y determinar la edad. Todos los otolitos en la foto son de peces adultos. Foto por: Michelle Schuiteman.

“El análisis es repetitivo y requiere una persona detallista, pero la información que obtenemos es invaluable para entender la biología de especies de pesquerías,” dice José Marín Jarrín, Investigador Principal del programa de pesquerías en la Fundación Charles Darwin. “Usamos información de otolitos para identificar parámetros biológicos importantes que son esenciales para desarrollar una pesquería sostenible”.

Por ejemplo, saber la ‘edad de primera reproducción’, o la edad que tiene un pez cuando empieza a reproducirse, es muy importante para establecer límites de pesca sostenible. Cuando son pescados antes de que hayan llegado a la edad de reproducción, no solo se están removiendo esos peces de la pesquería, pero también todas las crías que no tuvieron. Atrapar peces después de que han sido reproductivos por un par de años significa que, aunque el pez haya sido removido de la pesquería, ha dejado descendencia que pueden ser atrapados en el futuro.

El Programa de Pesquerías de la FCD trabaja para proporcionar conocimiento biológico basado en los otolitos de especies de peces de Galápagos a los responsables de la Dirección del Parque Nacional Galápagos, otras agencias gubernamentales, investigadores y el público general. La cantidad de información biológica de especies de pesquerías en Galápagos es poca, pero proyectos recientes están empezando a proporcionar detalles sobre las edades de reproducción de peces. Proyectos realizados recientemente por la FCD y apoyados por los fondos del Leona M. and Harry B. Helmsley Charitable Trust han determinado la edad y tamaño a la cual se empieza a reproducir el brujo y el bacalao de Galápagos, y la edad y el tamaño al cual el bacalao de Galápagos y el pargo amarillo cambian de larva a juvenil.

Otolito de pargo amarillo juvenil con una magnificación de 10x.
Otolito de pargo amarillo juvenil con una magnificación de 10x. Foto por: Solange Andrade-Vera.

Mirando hacia el futuro, el Proyecto de pesquerías de la FCD continuará usando otolitos para expandir el conocimiento existente de especies de pesquerías importantes. Pero para Andrade-Vera y Marín Jarrín, el objetivo final de su trabajo es contribuir a la sostenibilidad de pesquerías de Galápagos.

“Definitivamente, trabajando con otolitos puede cansar los ojos y estás listo para un descanso. ¡Pero me gusta el trabajo! Cortar, pulir y contar anillos vale la pena cuando empiezas a explorar los datos y obtener las respuestas a tus preguntas. Empecé a trabajar con otolitos para mi tesis de licenciatura y estoy muy contenta de trabajar en un campo interesante y útil, en donde no se ha hecho mucho aquí en Ecuador.”
— Solange Andrade-Vera

La Fundación Charles Darwin depende completamente de donaciones. Por favor dona hoy para ayudarnos a entender los ciclos de vida de peces en Galápagos.

La Estación Científica Charles Darwin tiene la mayor colección de historia natural de especímenes de Galápagos en Ecuador.

Muchos esfuerzos a nivel global han existido y existen para lograr un mayor acceso a la información taxonómica existente, pero probablemente el más importante nació a partir de la creación de la red BIN 21 bajo el auspicio de la ONU en 1994, al formar lo que posteriormente se convirtió en lo que hoy es GBIF (Global Biodiversity Information Network).  Ecuador, en ese año, presentó ante el foro BIN21 la primera base de datos de biodiversidad del Planeta, el Proyecto BioBanco.  Desafortunadamente, en los años posteriores, varios factores conspiraron para que esa iniciativa no solo muriera, sino que el gobierno ecuatoriano desechara cualquier iniciativa al respecto.  Por fortuna, desde hace cinco años, el país volvió a retomar esa iniciativa y hoy intenta ponerse a la par del desarrollo bioinformático que se dio en su ausencia, en todo el mundo.

En el año 2011, una comunicación dirigida al presidente de la Fundación Charles Darwin (FCD), señalaba la preocupación de varias instituciones sobre el enorme retraso en materia de información sobre la biodiversidad de Galápagos que existía.  Siete años después, la FCD posee una base de datos correctamente estructurada bajo estándares internacionales (GBIF – Taxonomic Databases Working Group / Darwin Core) y está en camino de lanzar al mundo digital uno de los sistemas más sofisticados de información de biodiversidad en el Ecuador.  El proyecto de “Digitalización de las Colecciones de Historia Natural” de la FCD, complementa la información actual de la base de datos de colecciones (con más de 120.000 registros), agregando un sistema que permite compartir imágenes de alta resolución a través de Internet.

Nuestro herbario contiene más de 44,000 especímenes.
Nuestro herbario contiene más de 44,000 especímenes. Foto por: Sam Rowley.

Este sistema consiste en el escaneo y fotografía de cada uno de los especímenes almacenados en las colecciones procesando luego cada imagen con un sistema conocido como “tiling”.  Mediante este sistema, cada imagen es dividida en varios pedazos que juntos, forman la imagen completa.  Por cada nivel de aumento de la imagen, se produce un conjunto de pedazos, hasta llegar al nivel máximo de aumento.  Este sistema es muy familiar para quienes utilizan Google maps, pues cada vez que aumentan la escala del mapa, lo que en realidad están haciendo es acceder al conjunto de pedazos correspondientes a dicho nivel de aumento.  De esta manera, las imágenes de alta resolución pueden compartirse rápidamente en Internet.  El proceso inició la primera semana de noviembre del 2017 con la digitalización de los especímenes del herbario, contando al momento con más de 2000 muestras digitalizadas y procesadas.  Estas muestras han sido ya subidas al nuevo servidor de la FCD y estarán disponibles a inicios del próximo año para todos quienes visiten el nuevo sitio web.

Este sistema permitirá ingresar al nuevo mundo de la taxonomía en línea, permitiendo que científicos de todo el Planeta, puedan acceder a las imágenes y observar las muestras con un detalle muy preciso.  A pesar de que consideramos que esto no reemplaza a la revisión “in situ” de los especímenes, cumple con el papel de permitir a los taxónomos una aproximación mayor antes de requerir una muestra para revisión.  Esperamos que esto ayude a cubrir el déficit de identificaciones de las colecciones por un lado y que permita contar con un respaldo digital de las colecciones por otro.  Esto último, es muy importante ante la fragilidad inherente a las colecciones de historia natural.

Fotos de alta resolución de especímenes.
Fotos de alta resolución de especímenes. Foto por: Gustavo Morejón.

Adicionalmente, un nuevo sistema que hace uso de microchips NFC / RFID (Near Field Communication / Radio Frequency Identification), complementará el sistema de etiquetación de las muestras.  Este sistema permite almacenar en forma digital, en un microchip muy pequeño, toda la información disponible para un espécimen sin las limitaciones inherentes al papel.  La cantidad de texto que se puede almacenar en uno de estos microchips es de aproximadamente dos hojas de tamaño A4 escritas con una fuente de 12 puntos.  La información así almacenada, tiene un tiempo muy largo de permanencia en memoria, que fácilmente puede llegar a varios siglos.  Para leer una etiqueta de este tipo, solo necesitamos un teléfono celular (que soporte NFC) o un lector NFC para computadora.

De esta manera, estamos combinando una base de datos bien estructurada con imágenes de alta resolución y un sistema de etiquetación que garantiza que la información de cada muestra en colección, no se pierda.  Todo esto, se encuentra a su vez respaldado en tres servidores diferentes:  un servidor de producción en la red interna, un servidor de base de datos en la red interna y un servidor externo en Internet con una muy alta capacidad de almacenamiento.  Este conjunto de características, convierte al sistema de digitalización de colecciones de la FCD en el más sofisticado sistema de su tipo en el Ecuador y uno de los mejores a nivel global.

Información detallada está disponible en línea.
Información detallada está disponible en línea. Foto por: Gustavo Morejón.
Puedes buscar especies en línea.
Puedes buscar especies en línea.

La Fundación Charles Darwin depende completamente de donaciones. Por favor dona hoy para apoyar estos esfuerzos de digitalización.

Grupo de embajadores de tiburones haciendo snorkel en Punta Carrión.

La primera vez que me reuní con nuestro grupo de tibu-embajadores en el 2017 en la Estación Científica Charles Darwin (ECCD), los estudiantes se veían curiosos por las actividades que íbamos a realizar. Recuerdo preguntarles por qué escogieron este programa en vez de las otras opciones que les habían ofrecido; algunos contestaron que les daba miedo los tiburones, otros decían que los tiburones son “chéveres” pero que nunca habían visto uno en su vida y otros solo tenían curiosidad por aprender más sobre estos animales y su importancia en el océano. Distintos científicos participaron en nuestro programa los sábados por las mañanas presentando información al grupo, y las actividades de campo complementaron la teoría permitiendo a los estudiantes entender mejor por qué la investigación científica que la ECCD y otras instituciones realizan es fundamental para la conservación de los tiburones y de los océanos.

David Acuña, experto en tiburones y estudiante de PhD de la Universidad de Massey explicando sobre telemetría acústica y satelital, migraciones de los tiburones y estudios con cámaras submarinas.
David Acuña, experto en tiburones y estudiante de PhD de la Universidad de Massey explicando sobre telemetría acústica y satelital, migraciones de los tiburones y estudios con cámaras submarinas. Foto por: Daniela Vilema.

Preparamos distintas actividades que incluyeron lecciones de ciencia y de cómo contar historias. Su trabajo final fue preparar un proyecto de outreach o una exhibición dirigida a la comunidad local, para lo cual, sus lecciones previas fueron de gran utilidad al preparar sus materiales y explicar lo que aprendieron. Participamos en limpiezas costeras que ayudaron a entender a los estudiantes el impacto de la contaminación en los océanos. Solo en una mañana recogimos más de 10 sacos con basura que incluía plásticos de distintos productos y provenientes de distintos lugares, redes de pesca, cajas, cables, entre otros. Tuvimos otra limpieza costera enfocada solo en micro-plásticos. Nos sentamos en la playa y llenamos una botella con plásticos diminutos coloridos que a primera vista se podían confundir fácilmente con rocas.

Limpieza de micro-plásticos en la Estación Científica Charles Darwin durante el campamento de los embajadores de tiburones.
Limpieza de micro-plásticos en la Estación Científica Charles Darwin durante el campamento de los embajadores de tiburones. Foto por: Daniela Vilema.

Después de ver documentales sobre la sobrepesca, explorar orillas rocosas en campo, identificar especies haciendo snorkel y más, nuestro grupo de tibu-embajadores estaba listo para la actividad más esperada, ¡hacer snorkel con tiburones en su ambiente natural! Nos encontramos en la ECCD para ir al Canal Itabaca en donde las lanchas La Iguana y Spondylus nos esperaban para acompañarnos en esta aventura. Estábamos muy emocionados mientras íbamos a Punta Carrión, un sitio con mucha biodiversidad. Finalmente llegamos y el agua cristalina nos permitió observar tiburones punta negra nadando bajo el bote, ¡los tiburones estaban ahí con nosotros!

Embajadores de tiburones saltando al agua para observar tiburones en Punta Carrión.
Embajadores de tiburones saltando al agua para observar tiburones en Punta Carrión. Foto por: Daniel Unda.

Todos saltamos al agua y seguimos a nuestro amigo y guía naturalista que nos acompañó ese día. Encontramos tiburones punta blanca descansando en cuevas y desde la superficie mantuvimos nuestra distancia para disfrutar su belleza. Continuamos haciendo snorkel y vimos muchas especies de peces de arrecife alimentándose de algas en las rocas. Hermosos peces coloridos que brillaban con la luz del sol y rayas en el fondo también fueron parte de nuestra experiencia. ¡Después del primer snorkel todos subimos al bote muy emocionados!

Tiburones punta blanca nadando cerca del grupo en Punta Carrión.
Tiburones punta blanca nadando cerca del grupo en Punta Carrión. Foto por: Florencia Cerutti.

“Estos programas realmente ayudan a jóvenes como nosotros a aprender sobre diferentes especies y cuál es su realidad” dijo Katherine León, una de nuestras embajadoras de tiburones.

Mientras estábamos en el bote, hablamos sobre la mala publicidad que los tiburones han recibido a lo largo del tiempo así que estaban sorprendidos de haber visto el otro lado de estos animales. Observamos tiburones punta negra y punta blanca que nadaban muy cerca de nosotros y una de las conclusiones fue que, si seguimos las reglas que los expertos recomiendan y si respetamos el espacio de los animales, todos podemos disfrutar de una increíble experiencia como ésta.

Grupo de tibu-embajadores, profesores, guía naturalista y equipo de tiburones de la Fundación Charles Darwin en la salida de campo.
Grupo de tibu-embajadores, profesores, guía naturalista y equipo de tiburones de la Fundación Charles Darwin en la salida de campo. Foto por: Daniel Unda.

José Antonio Santos, otro de nuestros tibu-embajadores también mencionó cuán sorprendido y emocionado estaba por haber visto tiburones en su ambiente natural por primera vez. Esta emocionante experiencia nos demostró cuán importante es experimentar el lugar en donde vivimos para entender realmente el rol tan importante que las personas tenemos en la protección de los tiburones y otras especies, independientemente de nuestra edad o del campo laboral en el que nos desenvolvamos. En el mundo necesitamos más embajadores y la mejor manera de llegar a ellos es mostrándoles las maravillas que nuestro planeta alberga. Este programa nos ha demostrado que la exploración y la diversión son herramientas clave para aprender sobre la importancia de la conservación de los océanos y su biodiversidad.

Queremos agredecer a Save Our Seas Foundation por apoyar nuestro proyecto en las Islas Galápagos y a la tripulación de las lanchas que nos apoyaron para realizar la salida de campo mencionada.

Selemas (Xenocys jessiae) endémicas huyendo a un lobo marino hambriento (Zalophus wollebacki) en la Isla de Pinzón.

Cuando vine a vivir a Galápagos para trabajar como ecóloga marina en la Fundación Charles Darwin (FCD) hace un año, cada vez que hacía snorkel en las playas del archipiélago me quedaba alucinando. No me podía creer que podía observar corales y peces loro tropicales compartiendo el mismo hábitat costero con lobos marinos y los pingüinos subantárticos.

No cabe duda, que esta combinación de vida marina es única y no existe en ninguna parte del mundo más que aquí. Debido al aislamiento de este archipiélago en el océano pacífico oriental tropical ligado con la confluencia de grandes corrientes de agua cálida y fría, se crea un esfera de biodiversidad marina sinigual. A pesar de este privilegio geoclimático, las islas Galápagos no son inmunes a los impactos del cambio climático antropogénico.

El equipo del Taller.
El equipo del Taller. Foto por: Daniela Vilema.

Los cuatro días de taller fueron intensos entre los científicos locales y expertos internacionales logrando uno de los mejores ambientes que jamás haya experimentado en mi joven carrera como científica marina. A través de esta experiencia de primera mano, se pudo precisar cómo problemas multifacéticos que impone el cambio climático a este lugar tan especial solo pueden abordarse mediante un enfoque interdisciplinario. Dada a la frágil situación actual en Galápagos, tanto ecológica como económicamente, la planificación proactiva para la adaptación y para la implementación de nuevas políticas dinámicas destinadas a mitigar los impactos del cambio climático es imperativa para que las islas Galápagos puedan progresar en el futuro.

Daniel Orellana, Florencia Cerutti, Jon Witman, William Chueng y Charlie Stock trabajan juntos en proyectos de cambio climático aplicables a la Reserva Marina de Galápagos.
Daniel Orellana, Florencia Cerutti, Jon Witman, William Chueng y Charlie Stock trabajan juntos en proyectos de cambio climático aplicables a la Reserva Marina de Galápagos. Foto por: Daniela Vilema.

Unos de los momentos más cruciales para mi durante el taller fue escuchar al Dr. Daniel Pauly explicar algunas de las implicaciones del calentamiento de los océanos: "Los peces, especialmente los más grandes, tendrán dificultades en respirar, ya que la concentración de oxígeno es menor en aguas cálidas, lo que significa que peces migrarán a aguas más frías y profundas, y con el tiempo muchas especies probablemente reduzcan en tamaño para adaptarse a un mar con menos oxígeno ".

No es difícil de imaginarse los posibles impactos negativos que estos desplazamientos de peces podrían desencadenar en la región. Aquí en las Islas Encantadas, las consecuencias serían críticas para pescadores y fatales para muchos animales que se alimentan de peces, especialmente para muchas especies emblemáticas como lobos marinos, pingüinos, cormoranes, piqueros y tiburones, que son los que atraen a miles de turistas a las islas.

Escuela gigante de barracuda (<em>Sphyraena idiastes</em>) frente a la Isla Bartolomé.
Escuela gigante de barracuda (Sphyraena idiastes) frente a la Isla Bartolomé. Foto por: Salomé Buglass.

Otro tema candente mencionado fue El Niño, la fluctuación climática interanual más fuerte en la Tierra. Las Islas Galápagos se encuentran en el epicentro de este ciclo que ocurre una vez cada 15-20 años, aunque las predicciones actuales estiman que estos eventos posiblemente tomaran lugar con mayor frecuencia y serán más intensos debido al cambio climático. Debido a esta particularidad, las islas Galápagos pueden servir como un un laboratorio viviente para explorar y estudiar los impactos del cambio climático, dada la similitud de los impactos que produce El Niño. Adicionalmente, estas islas, en las cuales las poblaciones locales dependen altamente de que los recursos naturales estén en buen estado de salud (por ejemplo para el ecoturismo), se prestan como un el lugar ideal para desarrollar soluciones creativas para la adaptación y el diseño de políticas que puedan servir de ejemplo para otros lugares en el mundo. Las Islas Galápagos primero nos mostraron cómo evolucionó la vida en este nuestro planeta azul y ahora podrían mostrarnos cómo debemos adaptarnos al cambio climático.

Iguanas marinas (<em>Amblyrhynchus cristatus</em>) calentándose en la roca junto a los tiburones punta blanca (<em>Triaenodon obesus</em>) que descansan en un canal de lava sumergido en la isla Isabela.
Iguanas marinas (Amblyrhynchus cristatus) calentándose en la roca junto a los tiburones punta blanca (Triaenodon obesus) que descansan en un canal de lava sumergido en la isla Isabela. Foto por: Salomé Buglass.
Asistiendo al equipo de comunicaciones en la entrevista con el Dr. Boris Worm. Video por: Julio Rodríguez.

Así que ser parte del desarrollo de una agenda de investigación tan importante fue fascinante, como muy bien lo resumió el Dr. Jon Witman en el último día del taller: "He asistido a un muchísimos talleres, y este es uno de los pocos en los cuales los participantes han trabajado juntos tan efectivamente para desarrollar una agenda con buenas propuestas realistas y ejecutables".

Haz clic aquí para más información sobre el taller y menténte alerta porque prontamente publiquaremos el informe de este taller. La investigación científica de la FCD depende completamente de donaciones, así que tú también puedes apoyar nuestra investigación sobre cambio climático. Dona hoy.

Salomé Buglass.
Salomé Buglass. Foto de Patricia Marti Puig.

Salomé Buglass es una científica marina en la FCD desde el 2016, dedica a varios proyectos de investigación que respaldan la gestión de la Reserva Marina de Galápagos. Ella es parte del equipo que está llevando a cabo la primera caracterización de los ecosistemas de aguas profundas en Galápagos, también apoya al monitoreo ecológico costeros, a los estudios de pesquerías, y a la evaluación de la distribución espacial y temporal de las poblaciones de tiburones dentro de la Reserva Marina de Galápagos.

Salomé tiene una formación académica en biogeografía, con un fuerte enfoque en el cambio climático, y tiene experiencia trabajando con ecosistemas marinos y pesquerías en el Caribe, Canadá y, recientemente, en el Ecuador. Su objetivo profesional y personal es investigar y apoyar en la implementación de medidas que puedan contrarrestar la degradación de nuestros entornos naturales, apoyar a su conservación y uso sostenible, y mejorar la resiliencia comunitaria, bajo la consigna que los recursos marinos y terrestres saludables son la base para el bienestar de nuestra sociedad.

La Fundaciòn Charles Darwin para las Islas Galápagos, en francés,“Fondation Charles Darwin pour les îles Galapagos”, Association International sans but lucratif ("AISBL"), tiene una oficina registrada en Drève du Pieuré 19, 1160, Bruselas, y está registrada bajo un registro de comercio en Bruselas bajo el número 0409.359.103.

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