Rana arbórea introducida (Scinax quinquefasciatus)

Las Islas Galápagos abarcan una gran biodiversidad de animales vertebrados que incluye mamíferos, reptiles, aves y peces. Sin embargo, en cuanto a anfibios, el único que se encuentra en las islas es la rana arbórea (Scinax quinquefasciatus), la cual es una especie introducida. Su biología, ecología, distribución y el impacto que produce en las islas es aún poco conocido, por lo que la Fundación Charles Darwin (FCD) en colaboración con la Escuela Superior Politécnica del Litoral (ESPOL), el Rancho Manzanillo y la Dirección del Parque Nacional Galápagos realizará un estudio sobre la distribución y la dieta  de esta rana en la Isla Santa Cruz.

Equipo de investigación de la rana introducida (ESPOL, FCD y Rancho Manzanillo)
Equipo de investigación de la rana introducida (ESPOL, FCD y Rancho Manzanillo)

La rana tiene una amplia distribución en la zona agrícola y uno de los lugares con muchas ranas es el Rancho Manzanillo, ubicado en la parte alta de esta isla. Es por esto que los dueños del Rancho contactaron a la FCD para que se realice el estudio respectivo ofreciendo facilidades a los investigadores en el Rancho. Dentro de esta investigación se evaluará la distribución de la rana en la zona agrícola, zona urbana y en áreas del Parque Nacional Galápagos y se determinará la dieta de las ranas para obtener una idea de su impacto sobre los invertebrados nativos y endémicos.

Dr. Raffael Ernst (FCD y Senckenberg Natural History Collections Dresden) preservando especímenes de la rana colectadas en diferentes áreas de la zona agrícola
Dr. Raffael Ernst (FCD y Senckenberg Natural History Collections Dresden) preservando especímenes de la rana colectadas en diferentes áreas de la zona agrícola

Como parte de este proyecto, María del Mar Moretta, tesista de la ESPOL, está investigando las especies de invertebrados que se encuentren en los estómagos para comprender el impacto que las ranas tienen en las comunidades de animales. También está llevando a cabo un experimento de depredación en el Rancho, poniendo larvas de escarabajos junto con los renacuajos de las ranas para ver si las larvas comen a los renacuajos.

Dr. Raffael Ernst (izquierda) explicando el proceso de la preservación de las ranas a María del Mar y al Dr. Rafael Bermúdez (ESPOL)
Dr. Raffael Ernst (izquierda) explicando el proceso de la preservación de las ranas a María del Mar y al Dr. Rafael Bermúdez (ESPOL)

Cabe recalcar que al no existir estudios de esta rana en la Isla Santa Cruz, se trata de un proyecto de investigación, no de control de esta especie introducida. Los resultados serán difundidos después de que los científicos terminen las investigaciones respectivas.

Pinzon de Darwin.

Cómo una pequeña mosca frutera puede afectar a la  población de pinzones?

¿Qué tienen en común un pingüino enano, un cormorán que no alza vuelo y los elegantes albatros?

La vida en Galápagos te sorprende a cada instante. Una visita a este archipiélago es como entrar en un laboratorio natural en el que aprendes sobre la evolución de las especies, observando, sintiendo. Te topas con lobos marinos, tortugas, aves, pingüinos y hasta amigables tiburones que aparecen delante de ti sin sentirse amenazados. Es lógico, las reglas dentro de la Reserva Marina de Galápagos son muy estrictas y se sanciona con penalidades de miles de dólares para aquel que haga daño a alguna especie del lugar o intente llevarse cualquier cosa, así sea un poco de arena como souvenir. Ya están advertidos los más de 200 000 turistas que llegan al año a este inhóspito rincón del planeta, cuya primera isla se formó hace cinco millones de años, e impresiona a científicos e investigadores de todo el mundo por cómo la vida en Galápagos se sigue moviendo.

Las especies continúan evolucionando, cambiando de formas y de tamaños, y algunas islas, como Isabela o Fernandina, se encuentran todavía en proceso de formación. Un ejemplo de ello fue la erupción volcánica registrada en 2009. Y para mostrar lo impresionante que es la Reserva Marina de Galápagos, hay un grupo de personas que están buscando su mejor conservación, produciendo más información e investigación, y cuya base es la Fundación Charles Darwin, una institución belga fundada en 1959 y que trabaja junto con la Dirección del Parque Nacional Galápagos (DPNG), promoviendo la investigación científica en el archipiélago. Dicen que para conocer el parque, tienes que conocer las especies que viven en él. Esta vez, nos concentraremos en sus peculiares y endémicas aves terrestres y marinas (que viven y pasan la mayor parte del tiempo en el océano Pacífico).

En las tintoreras, frente a la isla de Isabela, encontrarás una gran comunidad de iguanas marinas. Estas suelen tomar sol en grupos y luego salen a nadar por las orillas.
En las tintoreras, frente a la isla de Isabela, encontrarás una gran comunidad de iguanas marinas. Estas suelen tomar sol en grupos y luego salen a nadar por las orillas. Foto por: Jack Lo.

Un paraíso natural

Galápagos tiene una extensión de 133 000 kilómetros cuadrados y está ubicado a 1000 kilómetros o dos horas de la costa de Ecuador. Comprende trece islas grandes con una superficie mayor a diez kilómetros cuadrados, seis islas medianas de entre uno y diez kilómetros cuadrados, y unos 215 islotes pequeños. Para llegar hay vuelos diarios desde Guayaquil o Quito. Es la segunda reserva marina más grande del mundo, después de la Gran Barrera de Coral de Australia, y recibe visitantes de todas partes que buscan bucear en sus afamadas aguas. La reserva fue creada en 1998 y en este año se cumplió su diecinueve aniversario. En las últimas décadas, se ha realizado mucha investigación, primero de parte de la Fundación Darwin y luego de distintas organizaciones que han visto como prioridad la conservación de este lugar único en el planeta. Su importancia fue reconocida por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en 1978, cuando la nombró Patrimonio Natural de la Humanidad.

Además, en los últimos años, se le ha otorgado distintas figuras internacionales de conservación, como Sitio Ramsar, Santuario de Ballenas y Reserva de Biósfera. Y no es para menos. Se han identificado más de 2200 especies que viven en la reserva y el 25 % de ellas son endémicas, es decir, que en todo el planeta solo se pueden encontrar en Galápagos. Por ello, tampoco sorprende que el 97,5 % de la superficie terrestre del archipiélago esté protegida. Solo el 2,5 % puede ser conocido por los visitantes y la población local. Y esa pequeña muestra es impresionante.

Galápagos es un lugar especial. En todo momento, la fauna se presenta delante tuyo para mostrarte toda su belleza. Y los atardeceres no tienen pierde. Esta vista es desde San Cristobal.
Galápagos es un lugar especial. En todo momento, la fauna se presenta delante tuyo para mostrarte toda su belleza. Y los atardeceres no tienen pierde. Esta vista es desde San Cristobal. Foto por: Jack Lo.

De tierra: el pinzón de Darwin en peligro

Desde que pisas Galápagos sientes su energía especial. Árboles y cactus que nunca has visto en tu vida. Aves que se posan en tu silla para recibirte con un hermoso silbido. Lobos y manta rayas que brincan a unos metros de la orilla. Sigues contemplando y tus días en esta reserva se hacen cada vez más sorprendentes. Solo basta imaginarse a Charles Darwin, allá por los años 1835, observando con detenimiento a estos animales, viendo sus diferencias y similitudes. El ave representativa de Galápagos llegó hace un millón y medio de años, y es el pinzón. Para muchos también, el símbolo de la evolución. Mide entre diez y veinte centímetros y pesa unos veinte gramos, tanto como una cajetilla de cigarros. Es un ave pequeña, de colores marrones y negros, que es poco llamativa si la comparamos con las tortugas gigantes o los tiburones martillo. Según, Leif Anderson de la Universidad de Upsala en Suecia, en un estudio publicado por la Revista Nature, Darwin se quedó muy sorprendido por la diversidad de picos que encontró en esta especie. En el archipiélago, se pueden encontrar diecisiete especies distintas de pinzones y todas ellas se diferencian principalmente por su pico. Cada una evolucionó dependiendo del alimento que tuviera más cerca y del ambiente en el que vivía. No se encuentran los mismos pinzones en todas las islas. Se distinguen por lo que comen, que pueden ser semillas, frutas o insectos. Los que tienen picos grandes y gruesos pueden partir semillas y tener un canto más sencillo y fácil de reproducir. Los que tienen los picos más pequeños y delicados, se adaptaron para comer insectos. En 1973, Peter y Rosemary Grant, profesores de Princeton en Estados Unidos, analizaron casi 20 000 ejemplares de pinzones de veinticinco generaciones, y demostraron que estos fueron cambiando sus picos y tamaños en respuesta a los cambios ambientales.

Todos los pinzones son del mismo tamaño y peso. Cambian en los colores en algunos casos, pero su diferencia más notoria son sus picos, que son utilizados como herramientas.
Todos los pinzones son del mismo tamaño y peso. Cambian en los colores en algunos casos, pero su diferencia más notoria son sus picos, que son utilizados como herramientas. Foto por: Fundación Charles Darwin.

“Cada isla tiene su rango de especies. Algunas están distribuidas en muchos lugares, como el pinzón pequeño de tierra (Geospiza fuliginosa), o el papamoscas de Galápagos (Myiarchus magnirostris). Otros solo se encuentran en una isla, como el pinzón mediano de árbol (Camarhynchus pauper) en Floreana. Las especies se adaptan a su entorno. Todo dependerá de la fuente de alimento, de otras especies ya presentes, y la competencia entre ellos. Los picos funcionan como herramientas que facilitan la explotación de un tipo de alimento. Y esta especialización de cada una de las especies, reduce la competencia con otros. Con el aislamiento de los sitios, es muy probable que en algunos miles de años tengamos varias especies nuevas para la ciencia”, dijo para Mongabay Latam, Birgit Fessi, investigadora austriaca encargada del proyecto de conservación de aves terrestres de la Fundación Charles Darwin, que además hace una distinción. “Las aves terrestres se les llama así porque se alimentan de semillas y animales que se encuentran en la tierra. Lo contrario a las aves marinas que pasan la mayor cantidad de tiempo sobre el mar y se alimentan de lo que encuentran ahí”, nos contó Fessi, que viene trabajando con aves terrestres de Galápagos desde los años noventa.

El pinzón de manglar se encuentra solo en la isla de Isabela, está en la Lista roja de la UICN y además está catalogada por la BirdLife International como especie en peligro de extinción.
El pinzón de manglar se encuentra solo en la isla de Isabela, está en la Lista roja de la UICN y además está catalogada por la BirdLife International como especie en peligro de extinción. Foto por: Francesca Cunninghame/Fundación Charles Darwin.

En las últimas décadas, estas aves han tenido muchas amenazas que la reserva ha tenido que controlar, como plaga de ratas o presencia de gatos que son sus principales depredadores y que veremos más adelante. Sin embargo, en 1997 se reportó la amenaza más fuerte que enfrentan hasta hoy: una mosca (Philornis downsi) que debilita los huevos y las crías de las aves. “Fue de casualidad. Estábamos estudiando al pinzón carpintero (Camarhynchus pallidus), queríamos saber si su manera de utilizar otras herramientas como hojas o ramas para construir o defenderse, era algo aprendido o adquirido. Sacamos a dos pichones de sus nidos, los llevamos al laboratorio y al día siguiente uno de ellos murió. Encontramos unas larvas grandes como de dos centímetros, todas llenas de una sustancia negra. Nunca había escuchado de estos en Galápagos”, recuerda Birgit Fessl, que afirma que en la actualidad han identificado cincuenta especies de esta mosca que están parasitando aves. ¿Cómo atacan? “La mosca pone sus huevos en el nido y las larvas de las moscas se desarrollan con la sangre de los pichones. Pasan hacia dentro del cuerpo de las aves, hasta matarlos. Hay una mortalidad muy alta”, dice Fessl.

Pinzón pequeño del suelo. Foto: Alberto García
Pinzón pequeño del suelo. Foto por: Alberto García.

En las últimas décadas, estas aves han tenido muchas amenazas que la reserva ha tenido que controlar, como plaga de ratas o presencia de gatos que son sus principales depredadores y que veremos más adelante. Sin embargo, en 1997 se reportó la amenaza más fuerte que enfrentan hasta hoy: una mosca (Philornis downsi) que debilita los huevos y las crías de las aves. “Fue de casualidad. Estábamos estudiando al pinzón carpintero (Camarhynchus pallidus), queríamos saber si su manera de utilizar otras herramientas como hojas o ramas para construir o defenderse, era algo aprendido o adquirido. Sacamos a dos pichones de sus nidos, los llevamos al laboratorio y al día siguiente uno de ellos murió. Encontramos unas larvas grandes como de dos centímetros, todas llenas de una sustancia negra. Nunca había escuchado de estos en Galápagos”, recuerda Birgit Fessl, que afirma que en la actualidad han identificado cincuenta especies de esta mosca que están parasitando aves. ¿Cómo atacan? “La mosca pone sus huevos en el nido y las larvas de las moscas se desarrollan con la sangre de los pichones. Pasan hacia dentro del cuerpo de las aves, hasta matarlos. Hay una mortalidad muy alta”, dice Fessl.

Los pingüinos de Galápagos con sus dos kilos y medio son grandes buceadores. Se les ha registrado hasta los 50 metros de profundidad.
Los pingüinos de Galápagos con sus dos kilos y medio son grandes buceadores. Se les ha registrado hasta los 50 metros de profundidad. Foto por: Fundación Charles Darwin

Desde hace siete años un grupo de profesionales de Ecuador y el resto del mundo, viene trabajando en un proyecto de aves marinas, que hace un monitoreo ecológico de estas tres aves principales de las islas, con el único objetivo de lograr su conservación a largo plazo, identificando sus amenazas y trabajando para controlarlas o eliminarlas. Prepárate para conocer algo más sobre el único pingüino tropical, al espectacular cormorán que dejó de volar y a los albatros, una de las aves más grandes y rápidas del mundo.

“Escogimos a estas tres especies porque las consideramos clave. Si se analiza y se tiene información de estas especies representativas, se puede saber qué está pasando con el ecosistema, con el hábitat, con las islas. Además, son especies que están en la lista roja de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) y necesitamos conservarlas. Por ejemplo, con el pingüino y el cormorán, podemos saber qué está pasando dentro de Galápagos y con el albatros vemos qué está pasando en las afueras, ya que estos llegan hasta Colombia, Perú y Chile”, declaró para Mongabay Latam, Gustavo Jiménez, investigador senior, especialista en pingüinos, cormoranes y albatros, de la Fundación Charles Darwin, que empezó este proyecto con albatros en 2009, para al año siguiente sumar a los pingüinos y cormoranes.

Isla Santiago, Galapagos. Su colores oscuros lo ayudan a camuflarse entre las piedras para evitar el ataque de depredadores.
Isla Santiago, Galapagos. Su colores oscuros lo ayudan a camuflarse entre las piedras para evitar el ataque de depredadores. Foto por: Paolo Lucciola.

Los pingüinos de Galápagos (Spheniscus mendiculus) son endémicos de este archipiélago y su población es la que vive más al norte en todo el mundo. No pesan más de dos kilos y medio, y sus no más de cincuenta y dos centímetros de estatura, los hacen tan altos como una escalón. Solo un ojo entrenado puede diferenciarlos a lo lejos. Su cabeza color negro y su vientre blanco con pequeñas manchas negras, se confunden con las rocas volcánicas que suelen estar alrededor de las islas. Gran parte de estas peculiares aves se encuentran en las islas Fernandina e Isabela, ubicadas en el extremo occidental del archipiélago.

“Es la tercera especie de pingüinos más pequeña del mundo. La única que vive en la zona tropical y se reproduce en el hemisferio norte. Su población en estos momentos se encuentra estable pero es fluctuante debido al cambio climático. Cuando se da el Fenómeno El Niño, que cada vez se presenta con mayor frecuencia e intensidad, encontramos menos cantidad de alimento disponible, los pingüinos se tienen que alejar más para alimentarse y se exponen mucho más a sus predadores (tiburones). También sufren otras amenazas, como la competencia con otras especies y hasta la misma presencia humana”, dijo Jiménez, que investiga a estos pingüinos en la isla Isabela y en los poco visitados islotes Marielas, donde viven las más grandes poblaciones de esta especie: entre 50 y 100 individuos. 

Como dice Jiménez, el Fenómeno El Niño es su principal amenaza. En 1982, la población se redujo de 1500 a 300. En 1998, el cambio fue de 1200 a 400. Y en 2015, se vio menos mermada, llegando a unos 800. “El problema cuando sucede esto es que tampoco hay reproducción”, agregó Jiménez. Esta especie pasa la mayor parte del tiempo comiendo, nadando, cuidando a sus crías o con los demás pingüinos. Solo salen durante el día y en la noche se guardan. Están acostumbrados a estar cerca de la costa, nadan largos espacios, hasta 50 kilómetros al día, y bucean profundo. Dicen los especialistas que se los han encontrado buceando hasta los 50 metros de profundidad. Suelen alimentarse de peces pequeños, como la anchoveta (Cetengraulis mysticetus) o las sardinas (Sardinops sagax). Sin embargo, el estrés provocado por la falta de alimento cuando se presenta El Niño o La Niña, y las distintas amenazas que no los dejan vivir en paz, hacen que no se reproduzcan y se vea mermada, mucho más, su ya reducida población.

Los pingüinos de Galápagos son de los más pequeños del mundo y su población es de las más vulnerables al cambio climático.
Los pingüinos de Galápagos son de los más pequeños del mundo y su población es de las más vulnerables al cambio climático. Foto por: Fundación Charles Darwin.

“En la actualidad hay una población en Galápagos que bordea los 2000 pingüinos. Y venimos realizando monitoreos ecológicos donde se analiza la supervivencia, la mortalidad, la reproducción, sus enfermedades, su vida en relación al cambio climático y también el impacto de las actividades del ser humano como la pesca y el turismo”, dijo Jiménez, que viene trabajando con los pingüinos, junto a la Dirección del Parque Nacional Galápagos, la Universidad San Francisco de Quito, la Universidad Estatal de Colorado y la Universidad de Misuri. En los próximos meses se tendrán más novedades sobre la situación de las aves marinas y su estado de conservación. 

El cormorán no volador o cormorán de las Galápagos (Phalacrocorax harrisi) para muchos, es una de las aves más raras que existen. Aparentemente, la casi nula existencia de depredadores, hizo que estas perdieran sus alas y sean las únicas en su especie que no pueden alzar vuelo. Casi todo lo hacen en tierra firme y nadando en el agua. No se aleja mucho de la orilla y busca alimento en el fondo, llegando hasta los 70 metros de profundidad. Sus fuertes patas le ayudan a moverse rápidamente en el agua. Se alimenta de pulpo y de peces pequeños. No alcanza más de 100 centímetros de alto y tampoco supera los cinco kilos de peso. Es de color negro y gris. No tiene colores llamativos en su plumaje, tal vez para pasar desapercibido, pero lleva un pico fuerte para poder luchar y cazar sus preferidos pulpos, y unos ojos color turquesa que te enamoran. Su plumaje no es impermeable, así que se demora más en secar cada vez que se zambulle en busca de alimento.

El cormorán no volador si no está en tierra, se va al mar, donde llega hasta los 70 metros de profundidad en busca de comida.
El cormorán no volador si no está en tierra, se va al mar, donde llega hasta los 70 metros de profundidad en busca de comida. Foto por: Flickr Explor cruises.

Así como los pingüinos, también sufren con el cambio climático. Después de 1982, de ser 800 individuos, pasaron a ser 400. “La población de cormoranes tiene caídas con el Niño, pero no son tan drásticas como con los pingüinos. En los últimos diez años su población ha crecido pero se encuentran dispersos. En Fernandina e Isabela los podemos encontrar en colonias grandes. Pero cuando te digo grandes, estamos hablando de entre 30 y 20 individuos. Sin embargo, en los últimos años hemos registrado récords, como más de 2400. Con esos datos, podríamos decir que están estables con aumento”, comentó con optimismo para Mongabay Latam, Gustavo Jiménez, quien afirmó también, que están trabajando en producir más información para eliminar o controlar a sus principales amenazas: las ratas y los gatos, “especies introducidas que debieron llegar por barco desde que llegó el ser humano a las islas”, que son el principal dolor de cabeza de los científicos, técnicos y conservacionistas del parque. Aunque tampoco se escapan de las serpientes, búhos, gavilanes y tiburones. 

Los estudios de estas especies se realizan en dos lugares distintos, para analizar sus comportamientos en diferentes situaciones. “Los encontramos en Fernandina que es una isla prístina y también en Isabela, que es una isla donde hay especies introducidas como gatos. Estamos analizando sus comportamientos y vemos cómo se están desenvolviendo en estos dos lugares con distintas amenazas”, sentencia Jiménez, que además resalta el trabajo que se realiza con el apoyo de todas las instituciones involucradas como Galapagos Conservancy Trust, Lindbland National Geographic, Penguin Fund Japan, Blue Planet Film, la Universidad San Francisco de Quito, Colorado State University y University of Missouri.

Pingüinos y cormoranes conviviendo en paz en las costas de la isla Isabela.
Pingüinos y cormoranes conviviendo en paz en las costas de la isla Isabela. Foto por: Explor Cruises.

Es el turno de los albatros de las Galápagos (Phoebastria irrorata), albatros ondulado o waved albatros. Esta imponente ave anida precisamente en la isla de la Española en el archipiélago de Galápagos. Llega a fines de marzo y se queda hasta fin de año. Suele construir sus nidos en las zonas de lava y su recorrido cuando no está en las islas, va desde Colombia, Ecuador, Perú hasta Chile. Le encantan los calamares, la base de su alimentación junto a peces pequeños. Esta ave te impresiona con su tamaño y rapidez. Cuando se extiende sus alas es tan larga como un carro. Puede vivir hasta los 40 años y llegar a velocidades que bordean los 90 kilómetros por hora. Se encuentra en peligro crítico de extinción, así como los pingüinos y cormoranes, por lo que existe una intención clara del parque nacional Galápagos y diferentes instituciones ecuatorianas y extranjeras, para producir más información de esta especie y protegerla de la mejor manera.

“Ahora los estamos estudiando en dos puntos de la isla Española, en Punta Suárez y en Punta Cevallos. Calculamos que su población está alrededor de los 30 000 individuos. Queremos ver si el tiempo de vida se ha visto afectado en los últimos años. Estamos tratando de trabajar con varias colonias para ver si estas muestras nos dan una idea clara de lo que es el universo de estas especies. El cambio climático afecta a los albatros, como a los pingüinos y cormoranes, pero su principal amenaza es la pesquería a mar abierto, ya que muchas aves mueren a causa de pesca incidental”, resaltó para Mongabay Latam, Gustavo Jiménez, que además menciona la importancia del Acuerdo de Conservación de Albatros y Petreles (ACAP), que busca desde 2004 conservar los albatros y petreles a través de la coordinación de actividades internacionales que tienen como objetivo disminuir las amenazas de las poblaciones de estas aves marinas. Protege a 31 especies de albatros, petreles y pardelas. Trece países son miembros: Argentina, Australia, Brasil, Chile, Ecuador, Francia, Nueva Zelanda, Noruega, Perú, Sudáfrica, España, Reino Unido y Uruguay. Y al igual que en albatros de Galápagos, en todos los lugares del mundo, estas aves tienen como su principal amenaza la pesquería no sostenible. “Es importante este acuerdo, porque nos ayuda a generar más información en todo el planeta. Siempre estamos compartiendo la data que tenemos y estamos en constante comunicación. Esto nos va a permitir implementar medidas efectivas de conservación para las aves marinas, en tierra y mar”, dijo Jiménez. Sin embargo, otra amenaza son las especies introducidas, como los mosquitos que molestan tanto a los albatros, que los obligan a abandonar sus nidos. Situación que han empezado a estudiar más a fondo para promover medidas que enfrenten ese aparentemente inofensivo insecto. Además, de los posibles patógenos que pueden afectar a estas especies.

A fines de marzo llegan a la isla la Española para hacer sus nidos sobre las piedras de lava volcánica. La pesca no regulada está acabando con su población.
A fines de marzo llegan a la isla la Española para hacer sus nidos sobre las piedras de lava volcánica. La pesca no regulada está acabando con su población. Foto por: Francesco Veronesi.

Enfrentando las amenazas

La principal amenaza de estas especies es el cambio climático que se ve reflejada en el Fenómeno El Niño, que cada vez se presenta con mayor regularidad e intensidad. Contra esos embates no se puede hacer mucho, es por ello que los esfuerzos de la Fundación Charles Darwin, de distintas organizaciones y del Servicio del Parque nacional Galápagos (SPNG), están dirigidos a reducir las otras amenazas. Controlar o exterminar las especies introducidas como los gatos y las ratas para que no sigan atacando a las aves, tener un control de los trabajos de las pesquerías y embarcaciones, para evitar las pescas incidentales y otras enfermedades. “Todos nuestros esfuerzos e investigaciones se hacen con la intención de reducir el impacto de las distintas amenazas en las especies. La idea es poder controlar las plagas, las especies introducidas como gatos y ratas, y los trabajos de las pesquerías que transitan en las afueras de la reserva marina, más precisamente frente a las costas de Ecuador y Perú”, afirmó Gustavo Jiménez, que además puntualizó que “trabajar en la disminución de estas amenazas es clave, ya que le estamos dando una oportunidad a estas especies para que estén más fuertes y preparadas a la llegada de El Niño, cuando el alimento escasea y siempre sus poblaciones se ven mermadas”.

Piquero de Nazca en las Islas Galápagos
Piquero de Nazca en las Islas Galápagos. Foto por: Javier Cotin / Fundación Charles Darwin.

Y así pasan los días a 1000 kilómetros de la costa de Ecuador. Con gente generando información, con especies evolucionando constantemente y miles de personas que llegan aquí para sorprenderse y maravillarse con este lugar que más parece la isla de la fantasía.

 

Fotografía de Iguana marina Godzilla (Amblyrhynchus cristatus godzilla) que se publicará junto a los estudios realizados.

La Iguana Marina de Galápagos es una de las especies endémicas clave que está distribuida en todo el archipiélago. Recientemente, un equipo de científicos europeos y latinoamericanos liderados por el Dr. Sebastian Steinfartz de la Universidad Técnica de Braunschweig en Alemania, estudiaron la diversidad de la iguana marina (Amblyrhynchus cristatus) de Galápagos, presentando una interesante actualización sobre esta especie.  

Los científicos realizaron estudios genéticos y morfológicos, mediante los cuales se pudieron diferenciar 11 subespecies de iguanas marinas, de las cuales, cinco fueron descritas recientemente. "Fue asombroso que la mayoría de las poblaciones en las diferentes islas tuvieran diferencias significativas en la morfología y coloración en relación a sus vecinos de otras islas”, dijo el Dr. Aurelien Miralles, del Museo de Historia Natural de París, Francia, quien realizó la mayor parte de los análisis.

Las cinco nuevas subespecies son: A. c. hayampi subspec. nov. (Marchena), A. c. jeffreysi subsp. nov. (Wolf and Darwin), A. c. cristatus, A. c. godzilla subsp. nov. (San Cristóbal-Punta Pitt), A. c. trillmichi subsp. nov. (Santa Fé), A. c. wikelskii subsp. nov. (Santiago); y las 6 subespecies ya conocidas son: Amblyrhynchus cristatus cristatus (Isabela y Fernandina), A. c. nanus (Genovesa), A. c. venustissimus (Española), A. c. hassi (Santa Cruz), A. c. mertensi (San Cristóbal) y A. c. sielmanni (Pinta); dando un total de 11 subespecies.

Distribución de las subespecies de acuerdo con la clasificación de Eibl-Eibesfeldt (1962; izquierda) y la nueva taxonomía propuesta (derecha).
Distribución de las subespecies de acuerdo con la clasificación de Eibl-Eibesfeldt (1962; izquierda) y la nueva taxonomía propuesta (derecha). Crédito: A. Miralles.

La subespecie más grande mide más de un metro de longitud, se encuentra en el norte de la Isla San Cristóbal y fue nombrada como Iguana Marina Godzilla (Amblyrhynchus cristatus godzilla), como explica Sebastián Steinfartz: "Esta subespecie tiene una particular coloración e impresionante talla, la que realmente hace remembranza a Godzilla, el monstruo de saurio ficticio creado en 1954 por T. Tanaka".

La iguana marina es una especie vulnerable según los criterios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), por amenazas como la depredación por animales ferales (gatos, ratas y perros) e interacción humana, principalmente en los centros urbanos. Sin embargo, el cambio climático es otra amenaza para esta especie, porque al presentarse el Fenómeno de El Niño en las islas, este tiene un efecto directo sobre estos saurios, principalmente por la disminución de la comida.

La iguana marina es una especie protegida por las leyes de la República del Ecuador. En la actualidad, científicos trabajan para entender su ecología, biología y amenazas, para emitir las recomendaciones técnicas a la Dirección del Parque Nacional Galápagos (DPNG), que servirán para su conservación a largo plazo.

Referencia:

Miralles Aurélien, MacLeod Amy, Rodríguez Ariel, Ibáñez Alejandro, Jiménez-Uzcategui Gustavo, Quezada Galo, Vences Miguel, Steinfartz Sebastián. Shedding light on the Imps of Darkness: An integrative taxonomic revision of the Galapagos marine Iguanas (genus Amblyrhynchus). Zoological Journal of the Linnean Society, 2017, XX, 1–33.  DOI: 10.1093/zoolinnean/zlx007

Para más información:

Godzilla of the Galápagos and other speciation stories.

Dr Aurélien Miralles, ISYEB, UMR7205 MNHN-CNRS-UPMC-EPHE, Muséum National d’Histoire Naturelle, Département Systématique et Evolution, CP30, 25 rue Cuvier 75005 Paris, France. Email: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Dr Sebastian Steinfartz, Technical University of Braunschweig, Division of Evolutionary Biology, Zoological Institute, Mendelssohnstr. 4, 38106 Braunschweig, Germany. Emai: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Pinzón recién eclosionado en laboratorio de la Estación Científica Charles Darwin siendo alimentado por los expertos.

Escrito en colaboracion con Francesca Cunninghame.

Equipo de escalada, incubadoras y generadores con paneles solares son algunas de las herramientas que forman parte de los materiales que el equipo del proyecto de conservación del pinzón de manglar requiere para empezar la cuarta temporada de crianza en cautiverio. Esta especie se ha visto gravemente afectada por la mosca parásita Philornis downsi que se alimenta de la sangre de los indefensos polluelos al nacer. Actualmente quedan aproximadamente 100 pinzones de manglar adultos en un área pequeña en el noroeste de la Isla Isabela. El equipo de trabajo este año está conformado por cinco miembros del personal y voluntarios de la Estación Científica Charles Darwin (ECCD), cuatro miembros del Zoológico de San Diego y del Zoológico de Auckland, y guardaparques de la Dirección del Parque Nacional Galápagos (DPNG).

Equipo llegando a Playa Tortugas Negra con todos los materiales de campo para recolectar los nidos.
Equipo llegando a Playa Tortugas Negra con todos los materiales de campo para recolectar los nidos. Foto: Liza Díaz Lalova/FCD.

Después de organizar y limpiar los materiales que estuvieron guardados durante ocho meses cuando la temporada previa finalizó, una parte del equipo de científicos, personal y voluntarios pasa por un proceso de cuarentena 48 horas antes de la salida al campo. Mientras tanto, el equipo del Zoológico de San Diego realiza la adaptación del laboratorio de crianza en las instalaciones de la ECCD. Esto incluye la esterilización de los equipos, las paredes, el techo, y la adecuación del laboratorio que debe mantenerse con una temperatura estable.

Beau Parks, miembro del Zoológico de San Diego en el laboratorio listo para recibir a los nidos recolectados.
Beau Parks, miembro del Zoológico de San Diego en el laboratorio listo para recibir a los nidos recolectados. Foto: Liza Díaz Lalova/FCD.

Después de 6 horas de viaje, el 18 de febrero el equipo que salió a la Isla Isabela llegó al bosque de manglar en donde se encuentra la única población de esta especie de pinzón en Playa Tortuga Negra. Un sitio en donde se puede encontrar mangle rojo, mangle negro, y mangle blanco, algunos de los cuales llegan a medir más de 20 metros. Para lograr identificar el sitio donde se encuentran los nidos, utilizan técnicas de observación por territorios y monitoreo de cantos, “los machos cantan cuando empiezan a anidar y si estamos a tiempo encontramos los nidos en esta fase en la que son fáciles de ubicar. Cuando la hembra empieza a incubar  es más difícil encontrarlos”, dice Francesca Cunninghame, líder del proyecto. Los nidos en muchos casos se encuentran a más de cinco metros de altura en los manglares. ¡Es ahí cuando se pone a prueba las habilidades de escalada! Cuando se encuentra un sitio apropiado, se coloca el equipo con todas las medidas de seguridad necesarias, se hace una prueba y al siguiente día se hace la recolección de los nidos que fueron identificados. En total se recolectaron 8 huevos de 3 nidos.

Equipo escalando manglares para recolectar nidos.
Equipo escalando manglares para recolectar nidos. Foto: Liza Díaz Lalova/FCD.

Uno de los logros que nuestros científicos confirmaron fue la aparición de cinco pinzones criados en cautiverio en años anteriores y dos de los individuos anidando con parejas silvestres.

“La observación de pinzones criados en cautiverio sobreviviendo en estado silvestre a largo plazo y además ver dos de estos  individuos reproduciéndose como parte de la población silvestre demuestra que el proyecto de crianza está llegando a la meta de aumentar el tamaño poblacional del pinzón de manglar”, mencionó emocionada F. Cunninghame.

Reavistamiento de pinzón de manglar criado en cautiverio en temporadas anteriores.
Reavistamiento de pinzón de manglar criado en cautiverio en temporadas anteriores. Foto: Liza Díaz Lalova/FCD.

El estado de los huevos se determina según el color, entre más oscuros, más pronto están por eclosionar. Al nacer, a los pinzones se los alimenta cada hora desde las 6 am hasta las 8 pm. Para esto, los voluntarios reciben una capacitación  sobre las técnicas que se emplearán durante  el trabajo de crianza en cautiverio. El cuidado de los polluelos es muy delicado por lo que solo los expertos tienen acceso a los mismos. Esta nueva temporada continuará hasta mayo y seguiremos informando el proceso que se lleva a cabo en las instalaciones de nuestra Estación Científica en Puerto Ayora. El equipo ha encontrado al área donde habitan los pinzones en un estado muy árido y se han encontrado menos parejas anidando. Se colectaron los nidos que fueron posibles y este año tenemos pocos pichones. Hasta el momento hemos tenido resultados positivos con el número reducido de aves y esperamos que en esta nueva temporada continuemos con buenas noticias sobre los esfuerzos que se llevan a cabo por la conservación del pinzón de manglar.

Beau Parks alimentando a pinzón de manglar recién nacido.
Beau Parks alimentando a pinzón de manglar recién nacido. Foto: Liza Díaz Lalova/FCD.

El proyecto del Pinzón de Manglar es un proyecto bi-institucional llevado a cabo por la Fundación Charles Darwin y la Dirección del Parque Nacional Galápagos en colaboración con San Diego Zoo Global, Auckland Zoo y Durrell Wildlife Conservation Trust. El proyecto cuenta con el apoyo del Marguerite Griffith-Jones, GESS Charitable Trust, Decoroom Limited, and Holbeck Charitable Trust, Foundation Ensemble, Amigos de Galapagos Suiza, The Prince Bernhard Nature Fund, Individual donors via the International Community Foundation, The Leona, M. and Harry B. Helmsley Charitable Trust, Galapagos Conservation Trust y la Embajada Británica en Ecuador.

La Fundaciòn Charles Darwin para las Islas Galápagos, en francés,“Fondation Charles Darwin pour les îles Galapagos”, Association International sans but lucratif ("AISBL"), tiene una oficina registrada en Drève du Pieuré 19, 1160, Bruselas, y está registrada bajo un registro de comercio en Bruselas bajo el número 0409.359.103.

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