Cartas de la Biblioteca

Darwin en la torre de Babel

La gravedad de semejante astro ha atraído a su alrededor a innumerables satélites: una miríada de autores decididos a describir al británico, su vida, sus viajes y sus publicaciones desde todos los puntos de vista posibles, alcanzando niveles de detalle a veces exagerados. Y eso a pesar de que la voluminosa obra darwiniana ya cuenta, entre otros textos, con una autobiografía oficial. Y con el detallado diario de viaje del Beagle, que por cierto ayudó a que esa travesía terminara convirtiéndose en una de las expediciones científicas más célebres de la historia occidental.

Quizás entendiendo que las palabras del "padre de la evolución" no necesitaban de más intérpretes y apologetas, algunos especialistas en el trabajo y la vida de Darwin han aportado su grano de arena de otra forma: traduciendo sus obras. Volcando las ideas del insigne científico a otros alfabetos, otras gramáticas y otros vocabularios, han logrado extender el alcance de sus ideas.

Nuestra biblioteca atesora en su fondo documental una colección llamada precisamente "Darwin", en la cual se mantienen todos los textos producidos por el inglés en idioma original, más un buen número de biografías, análisis y comentarios escritos por otras plumas.

Y sí: también incluye traducciones. Una (pequeña) Babel de ellas.

Las hay al italiano —muchas— y al castellano, evidentemente. Pero llaman la atención los trabajos más "exóticos", por denominarlos de alguna forma. Como las traducciones de El Viaje del Beagle al coreano (1993, 2006) de Soon-Keun Chang, un científico emérito del Korean Polar Research Institute, que también escribió un texto propio (2003) sobre las teorías de Darwin desarrolladas a lo largo de su vuelta al mundo.

A los volúmenes impresos en el curioso alfabeto hangul se les suma la traducción de la autobiografía de Darwin —originalmente titulada Memorias del desarrollo de mi pensamiento y mi carácter— realizada por S. L. Sobol. Fue la primera al ruso, y fue publicada en Moscú en 1957 por la editorial de la entonces famosa Academia de Ciencias de la URSS. El Prof. Sobol tradujo para esa casa editora las obras completas de Darwin; para las Memorias... usó como base la versión microfilmada del manuscrito original, conservada en la biblioteca de la Universidad de Cambridge (Reino Unido).

Curiosamente, ese texto fue uno de los empleados para preparar la traducción al rumano, que también está en nuestra biblioteca, y que fue elaborada en 1962 por la Editorial Académica de la República Popular Rumana en Bucarest.

En el mismo estante, un poco más allá, se ubica una traducción al japonés preparada por todo un experto en Darwin y la teoría de la evolución: Yasugi Ryūichi. El trabajo fue publicado en Tokyo a inicios de la década de los 50' del siglo pasado y, como todos los libros nipones, comienza por lo que en Occidente se consideraría la cubierta trasera.

La mayor parte de los libros de la colección Darwin están dedicados a la Estación y autografiados por sus autores. Sabedores de que la biblioteca de la FCD es única en su género, han querido dejar una muestra de su trabajo —y de su amor por Darwin— recogida en sus estanterías.

Es labor de la biblioteca (entre muchas otras, cabe acotar) salvaguardar ese trabajo y divulgarlo. Hasta donde los límites impuestos por la mítica torre de Babel lo permitan, claro está.

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