Cartas de la Biblioteca

Con un lobito en el regazo (II). Los hilos que tejen las historias.

Hace casi dos años, en la tercera entrega de esta serie de cartas (https://www.darwinfoundation.org/es/blog-es/cartas-de-la-biblioteca/541-con-un-lobito-marino-en-el-regazo), contaba que la colección de fotos más antigua del archivo de la FCD es, hasta el momento, el llamado "álbum Nourmahal", un conjunto de fotografías impresas en papel, tomadas en 1930. Decía que el USS Nourmahal fue un barco de unos 80 m de eslora, construido en 1928 como un yate de recreo para el multimillonario estadounidense Vincent Astor. Comentaba que entre el 23 de marzo y el 2 de mayo de 1930, Astor trajo a Galápagos a un grupo de científicos estadounidenses —investigadores pertenecientes al Acuario de Nueva York, al Museo Americano de Historia Natural y al Jardín Botánico de Brooklyn— en un viaje de recolección de muestras. Finalizaba mencionando que el "álbum Nourmahal" mostraba detalles de esa travesía, y que una de sus imágenes más curiosas era la de un marinero con una cría de lobo marino en el regazo.

En esa entrada reflexioné sobre la magia de los archivos al permitirnos viajar a otros tiempos y lugares, abriendo puertas y ventanas que nos ponen en contacto con realidades y momentos únicos, ya idos pero que vuelven a la vida, por un instante, ante nuestros ojos. Concluía aquel texto señalando que, probablemente, nunca lograríamos saber ni el nombre del marinero ni el origen o el destino del pequeño lobito.

Ocurre que los documentos —fotos, manuscritos, artículos, películas, artefactos— pocas veces nacen o viven aislados. Los que trabajamos en bibliotecas, archivos y museos sabemos, por experiencia propia, que manejamos una malla de saberes y recuerdos: un denso tejido formado por miles y miles de hebras que se entrecruzan para componer eso que llamamos "memoria", que a su vez define lo que conocemos como "identidad" y permite construir ese relato subjetivo y variable que denominamos "historia".

Los documentos que viven en nuestros archivos tienen vínculos, muchas veces invisibles, con muchos otros. Descubrir esas conexiones, esos enlaces, esos tenues hilos que entretejen discursos e historias, permite entender a un documento determinado en el marco de un contexto mucho más amplio y más rico. Un anillo de los que se emplean para marcar aves es simplemente eso, un anillo, sin más historia que su función. Hasta que una ficha aparecida en un rincón del archivo vincula ese pequeño pedacito cilíndrico de plástico con la investigación de un famoso ornitólogo especializado en pinzones, y con un viaje en particular, y con unas notas de campo, y con un artículo o una tesis, y con unas fotografías... Al darle contexto, el anillo de plástico deja de ser un simple y pequeño artefacto sin historia, y pasa a formar parte de un entramado de memorias.

Pasa a ser una hebra más del tejido.

Eso fue lo que, hace poco, ocurrió con la foto del lobito. Revisando la colección especial de la biblioteca de la FCD descubrí, hace unos meses, una copia mecanografiada del diario de campo de uno de los científicos que participó en el viaje del Nourmahal a Galápagos. Las notas, muy cuidadosas, reflejan el día a día de ese investigador, un ornitólogo estadounidense del Museo Americano de Historia Natural. Y entre ellas aparece la siguiente, apuntada el 10 de abril de 1930:

"In 3 hours we had rounded Seymour Island and stopped opposite the passage between North Seymour and South Seymour. Here there is a low sandy islet with several patches of rocks where the sea lions abound. Most of us visited it by launch. Three young sealions were caught."

No hay otra mención a capturas de lobos marinos en todo el diario. De modo que, gracias a unos escritos garrapateados en una libreta de campo hace casi un siglo, averigüé que aquel cachorrito de la foto del álbum "Nourmahal" nació en esa franja de arena que llamamos "islote Mosquera", entre las islas Seymour.

Probablemente si tirase de esa hebra podría seguirle el rastro al animal, y saber dónde terminó sus días. E incluso averiguar el nombre del marinero que lo sostenía en la imagen. Porque su función, carpintero del barco, aparece en el mismo diario, en la entrada del día 1 de mayo de 1930:

"Photos of menagerie on upper deck. Bronson drawing legs of tortoise (suspended). Ship's carpenter holding sea-lion".

Así de densas y ricas son las tramas de memoria que se tejen en los archivos.

Aunque a veces las hebras se pierden, o se destruyen, y con ellas desaparece parte del entramado, del contexto, y de la memoria. De ahí la importancia vital de los archivos. Y de todos y cada uno de los materiales que esos archivos atesoran.

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