Historia de la Fundación Charles Darwin

¿Quiénes fueron los fundadores de la FCD?

Victor Van Straelen, primer presidente de la FCDF, Cristobal Bonifaz Jijón y Harold Coolidge, miembros fundadores de la FCD con un representante del Gobierno del Ecuador

¿Quiénes fueron las personas que unieron sus fuerzas en los años cincuenta y crearon una organización con el objetivo de establecer una estación científica en las Islas Galápagos? Tuve el agrado de conocer a algunos de ellos cuando empecé a trabajar como biólogo y conservacionista en los años sesenta y setenta en Galápagos. En ese momento, no entendía realmente la gran importancia de lo que habían logrado. La mayoría de ellos eran científicos, algunos específicamente científicos de la evolución, otros eran líderes de importantes instituciones científicas, y todos ellos habían viajado y realizado trabajos en los trópicos. Mientras que algunos nunca habían estado en Galápagos, todos, por supuesto, entendían el importante rol que Galápagos había jugado en las ideas de Darwin.

Parece que la creación de la Fundación Charles Darwin (FCD) se produjo como parte de un movimiento general posterior a la Segunda Guerra Mundial para establecer organizaciones internacionales de conservación. De hecho, al mirar la lista de miembros fundadores de la FCD queda claro que la mayoría de ellos se conocían como colegas que trabajaban en estas organizaciones. Los miembros de nuestro Consejo Ejecutivo fundador (equivalente a lo que ahora es nuestra Junta) fueron: Julian Huxley (Presidente Honorario), Víctor Van Straelen (Presidente), Luis Jaramillo (Vicepresidente), Jean Dorst (Secretario General), Robert Bowman (Secretario para las Américas), así como también Jean-Georges Baer, Cristóbal Bonifaz Jijón, Francois Bourliere, Harold Coolidge, Bernhard Rensch, Dillon Ripley, Peter Scott y Willian Randolph Taylor.

Victor Van Straelen, primer Presidente de la FCD, 1959-1964
Victor Van Straelen, primer Presidente de la FCD, 1959-1964

Si se observan las biografías de estas personas, queda claro que el proyecto de Galápagos fue sólo una de las varias iniciativas internacionales de conservación que realizaron. La mayoría de personas se encuentran en las listas de liderazgo de la UNESCO, la UICN, WWF, todas ellas fundadas después de la Segunda Guerra Mundial, y del Consejo Internacional para la Preservación de las Aves (ICBP), hoy "Birdlife International", la primera organización internacional de conservación, creada en 1922. Estas personas comprendieron que la dramática intensificación del uso de la tierra y los recursos, la contaminación ambiental, combinada con el descontrolado crecimiento de la población y nuestra trágica tendencia a deslizarnos regularmente hacia los conflictos armados, condujo a la destrucción masiva de los hábitats naturales en todo el mundo. Las organizaciones que se crearon reunieron a gobiernos, ONGs y personas de países occidentales y orientales en un momento en que la Guerra Fría dominaba el clima político internacional, lo que dio lugar a guerras indirectas en muchas partes del mundo. Comprendieron que un movimiento para lograr la conservación y protección de las especies y de los ecosistemas necesitaba tres ingredientes: cooperación internacional, buena ciencia e inversiones financieras serias.

El equipo de nuestros fundadores estaba formado exclusivamente por europeos occidentales y estadounidenses, quienes, con el fin de abordar el problema de las Galápagos, invitaron e integraron al grupo a dos diplomáticos ecuatorianos. La idea era que los europeos y los estadounidenses aportaran el financiamiento, principalmente de instituciones científicas, y que los diplomáticos ecuatorianos garantizaran el apoyo político en su país. Es poco probable que se considerara la posibilidad de invitar a representantes del Bloque Oriental a sumarse a la iniciativa, aunque estos países estaban muy involucrados en la UNESCO y la UICN. Galápagos formaba parte del Ecuador, que pertenecía al hemisferio occidental, por lo que era poco probable que las instituciones soviéticas hubieran contribuido financieramente. También es posible, creo, que el enfoque en la ciencia evolutiva y la celebración de Charles Darwin, fundamental para Galápagos, no hubiera sido bienvenido por las instituciones soviéticas. La ideología comunista de la época rechazaba las ideas de Darwin y Mendel que explicaban la evolución y la herencia genética. Encuentro esto interesante porque, sólo unos 80 años antes, Karl Marx había sido un admirador de Charles Darwin y su trabajo. De hecho, Marx dedicó y envió una copia de "Das Kapital" a Darwin y le pidió su aprobación. Darwin declinó educadamente, diciendo que no estaba lo suficientemente familiarizado con el área de trabajo de Marx como para comentarlo con autoridad. Parece que los dos tenían una correspondencia muy amistosa - sólo medio siglo antes de que el Materialismo Dialéctico de Marx se convirtiera en la base filosófica del movimiento revolucionario comunista en Rusia y del régimen comunista en ese país. Pero a partir de los años 20 ese régimen rechazó firmemente las ideas de Darwin y la genética mendeliana y creyó que los cambios inducidos por el medio ambiente son los principales mecanismos de herencia. Esta ideología, que se asemeja a las ideas de Lamarck y que fue propuesta por Trofim Lysenko, prevaleció en la Unión Soviética hasta bien entrados los años sesenta, por lo que es muy poco probable que los científicos o instituciones soviéticas se hayan asociado con una organización que lleva el nombre de Charles Darwin.

Los fundadores de la FCD, en su papel de líderes del ICBP, UNESCO, UICN y WWF, tenían en mente al mundo entero. Sin embargo, con la creación de la FCD, estaban muy limitados geográficamente, apuntando exclusivamente a la conservación de Galápagos, facilitada por el establecimiento de una estación de investigación de campo. Por supuesto, la nuestra no fue la primera estación de este tipo. En el curso del siglo pasado se habían creado varias instituciones similares en todo el mundo. Estoy seguro de que las estaciones existentes, como la de Woods Hole, Massachusetts, y la de Nápoles, Italia, sirvieron de modelo. Julian Huxley había trabajado en la Estación Zoológica de Nápoles cuando era joven, y me imagino que la idea de financiar una estación de investigación en las Galápagos haciendo que las principales organizaciones científicas de todo el mundo paguen cuotas anuales por "mesas de investigación" siguió el modelo de la Estación de Nápoles. Más significativamente, sin embargo, Julian Huxley fue la principal autoridad científica que reconcilió la teoría de Darwin con las ideas de Gregor Mendel sobre la herencia en un marco teórico conjunto. Además, Julian Huxley era nieto de Thomas Henry Huxley, el amigo y promotor de Charles Darwin, así como el primer Director General de la UNESCO. Claramente, estaba predestinado a liderar la campaña para establecer la estación de investigación de Galápagos.

Casi todos los demás miembros fundadores de la FCD eran, como Huxley, "pesos pesados" en las instituciones científicas y gubernamentales de los Estados Unidos, el Reino Unido, Francia y Bélgica. No tenían mucha experiencia de primera mano en Galápagos, con la excepción de Bob Bowman, el más joven, quien había realizado investigaciones en las Islas y había escrito un informe para la UNESCO. Bernhard Rensch fue y siguió siendo durante mucho tiempo el único alemán en estos círculos. Era un científico evolucionista y, como Huxley, uno de los primeros arquitectos de la síntesis de las ideas de Darwin sobre la selección natural con la genética mendeliana. Rensch se hizo prominente después de la guerra, después de haber sido marginado profesionalmente por el partido nazi en los años treinta porque se negó a unirse al partido. Eso probablemente le dio una ventaja adicional después de la guerra.

Traer a Luis Jaramillo y Cristóbal Bonifaz a este grupo de pioneros fue un movimiento brillante. El primero fue embajador de Ecuador en la UNESCO, el segundo embajador de Ecuador en Francia. Ambos apoyaron activamente la idea de la estación de investigación. Cristóbal Bonifaz fue absolutamente una pieza clave en la promoción del proyecto dentro del gobierno ecuatoriano. También proporcionó orientación y apoyo a Jean Dorst durante su misión a finales de 1958, así como a todos los directores de la FCD durante los años sesenta y setenta.

Una mirada a la historia de la ciencia en Galápagos muestra que nuestros fundadores no fueron los primeros en perseguir el establecimiento de una estación de investigación en Galápagos. Me pregunté por qué las iniciativas anteriores no tuvieron éxito. Pensaba, por ejemplo, en la iniciativa de la Academia de Ciencias de California, cuya expedición a Galápagos en 1905/6 había producido la colección y las descripciones más completas de la flora y la fauna de Galápagos hasta la fecha. La Academia había propuesto una estación de investigación en las Galápagos en los años treinta, propuesta que se hizo al gobierno ecuatoriano a través del entonces cónsul ecuatoriano en California, C.M. Egas. La iniciativa dio lugar a la legislación ecuatoriana en agosto de 1934: Una orden ejecutiva que prohibía la exportación de animales protegidos y creaba reservas en muchas islas. No condujo a ninguna acción concreta sobre el terreno.

Luego estaba Victor von Hagen, que había promovido la idea de establecer una estación de investigación en Galápagos. Había dirigido una expedición a Galápagos en 1935 para conmemorar el centenario de la visita de Darwin a Galápagos y había encargado la creación de bustos de Darwin en esa ocasión. Un busto fue creado en Puerto Baquerizo Moreno y el otro en Quito, donde todavía se pueden ver. El aniversario de Darwin llevó a un decreto del gobierno en 1936 que establecía la protección general de la flora y la fauna de las islas y declaraba que se iba a establecer una estación de investigación allí. En esa ocasión se publicaron una serie de sellos postales. No está claro si von Hagen tuvo realmente algo que ver con ese decreto y los sellos, aunque afirma que lo desencadenó todo. Ciertamente promovió la idea en Ecuador de establecer permanentemente una presencia científica en las islas. Más tarde señala que escribió a todas las instituciones de América que se le ocurrieron para pedir consejo y asegurar el apoyo a esa idea. Nadie mostró interés.

Las actividades de Von Hagen seguramente hicieron que Charles Darwin fuera más conocido en el Ecuador, supongo que promovieron en el Ecuador una comprensión más clara del valor excepcional de las islas. Las Galápagos comenzaron a ser vistas como un tesoro científico en lugar de un destino para criminales y opositores políticos o un territorio que potencialmente podría ser vendido o arrendado. Aún así, estos decretos, declaraciones, bustos y sellos no tuvieron ningún efecto en lo que realmente ocurrió en las Islas. Esto se debió a que la Guerra Mundial impuso prioridades diferentes, aunque sospecho que también se debió a que no había ninguna estructura u organización que pudiera haber asumido y gestionado la iniciativa de Von Hagen o cualquier otra. Von Hagen no participó en la creación de la FDC; una iniciativa posterior para incorporarlo a la organización fue bloqueada porque los miembros de la Junta de la FDC lo consideraron un "compañero no digno de confianza". Se le vinculó con la venta ilícita de material de archivo ecuatoriano de Quito que había desaparecido y luego reaparecido en una tienda de libros antiguos de Londres. Esto supuestamente llevó a que se le considerara como persona no grata en Ecuador.

Otra iniciativa surgió de Waldo Schmitt, biólogo del Instituto Smithsonian, que acompañó al Presidente Roosevelt en 1938 en un crucero por las Galápagos y más tarde investigó, en nombre de la Marina de los Estados Unidos, la posibilidad de establecer una estación de investigación allí. Estos planes tampoco se materializaron. En su lugar, el Gobierno de los EE.UU. elaboró un acuerdo con el gobierno de Ecuador que les permitía establecer, en 1941, una gran base militar de EE.UU. en Baltra para mantener a los japoneses alejados de esa parte del Pacífico y en particular del Canal de Panamá.

Otro científico había abogado por la protección de Galápagos y había propuesto el establecimiento de una instalación de investigación durante los años treinta: Misael Acosta Solís. Fue el biólogo ecuatoriano más destacado durante los años 30, 40 y más allá. Acosta Solís fue un botánico pionero y un ecologista del suelo centrado en el Ecuador continental. Había visitado Galápagos en 1937 y había publicado artículos sobre la flora de las islas. Fue el primer doctor en biología ecuatoriana, había estudiado y trabajado en los Estados Unidos, enseñaba en universidades ecuatorianas y contribuyó a la creación de instituciones que gestionaban las políticas de suelos y bosques en el Ecuador. Durante mis días como Director de la FCD, fui a visitar a Acosta Solís en su casa del centro histórico de Quito, en 1972. Estaba profundamente involucrado en la investigación en el continente ecuatoriano, lamentaba no tener ninguna conexión formal con la FCD, pero apoyaba sus actividades.

Mi conclusión es que el éxito de la creación de la Fundación Darwin en los años 50 se debió al enfoque y dedicación de un pequeño grupo auto-seleccionado de hombres* con influencia en los lugares adecuados. La influencia política y financiera de la UNESCO fue de vital importancia, así como las conexiones con otras fuentes de financiación en los Estados Unidos y Europa. Además, nada habría funcionado sin la posición política y social y la influencia dentro del Ecuador.

*Sí, todos eran hombres, como era común en ese momento. Sin embargo, encontré que había una mujer que parecía, en el fondo, haber jugado un papel significativo en llevar adelante el proyecto de la FCD: Marguerite Caram, Asistente del Secretario General de la UICN. Participó en las reuniones preparatorias, no fue invitada a unirse a la Junta de la FCD y dejó su puesto en la UICN en 1958. ¡Me imagino que las cosas no se habrían movido sin ella!

La Fundaciòn Charles Darwin para las Islas Galápagos, en francés,“Fondation Charles Darwin pour les îles Galapagos”, Association International sans but lucratif ("AISBL"), tiene una oficina registrada en Chaussée de la Hulpe 177 Bte 20 (rez) - 1170, Bruselas, y está registrada bajo un registro de comercio en Bruselas bajo el número 0409.359.103.

© 2020 Fundación Charles Darwin. Todos los derechos reservados.