Tras las huellas de un enemigo natural
En Galápagos, cada ave endémica cuenta una historia de evolución única. Pero muchas de esas especies ahora enfrentan una amenaza: La mosca vampiro aviar, Philornis downsi,, una mosca invasora cuyas larvas parasitan a los polluelos, reduciendo drásticamente sus posibilidades de sobrevivir. Frente a este desafío, la ciencia ha emprendido un largo y arduo camino en busca de una solución viable y duradera. Ese camino se llama control biológico.
Cuando la ciencia busca soluciones duraderas
Durante 12 años de investigación, nuestros científicos han logrado desarrollar métodos de corto plazo para reducir el impacto de la mosca vampiro aviar en los nidos. Estos métodos han ayudado a salvar polluelos de aves amenzadas como el pequeño pájaro brujo y han generado aprendizajes valiosos, pero no son escalables ni sostenibles en el tiempo para un ecosistema tan frágil y extenso como Galápagos.
El control biológico propone un enfoque distinto. En lugar de reaccionar constantemente ante la amenaza, busca restaurar el equilibrio natural mediante el uso de enemigos naturales que tiene una estrecha relación con la mosca y que regulen la población de forma segura y permanente, es decir de restaurar el equilibrio natural a través de sus propios mecanismos de control.
Volver al origen para encontrar la respuesta
La ciencia, como la naturaleza, no se apresura. Para encontrar un enemigo natural de la mosca vampiro aviar, los investigadores han tenido que seguir sus huellas hasta su lugar de origen en el continente de Ecuador. Allí, donde esta mosca forma parte de un ecosistema equilibrado, existen especies que naturalmente regulan su población.
Identificar estos enemigos naturales no es sencillo. Requiere años de observación, experimentación y pruebas en condiciones altamente controladas. Cada paso está guiado por una pregunta clave: ¿es esta solución completamente segura para Galápagos?
Antes de dar cualquier paso, la ciencia se detiene a evaluar. Los investigadores analizan con rigor si el organismo es especializado en alimentarse de la especie invasora, cómo se comporta, cuál es su ciclo de vida y qué efectos podría tener sobre otras especies. En un ecosistema único como Galápagos, la precaución no es negociable: es la base ética y científica de cada decisión.
Cuando la naturaleza ofrece respuestas
La historia del control biológico no empieza aquí. Un ejemplo clásico —y exitoso— es el de la mariquita (Novius cardinalis), utilizada en distintas partes del mundo, incluyendo en Galápagos, para controlar la escama algodonosa una plaga de los cítricos y muchas otras plantas. En lugar de pesticidas, se apostó por un enemigo natural que hiciera el trabajo de forma eficiente y sostenible.
Esta experiencia demuestra que, cuando se aplica con base científica sólida, el control biológico puede convertirse en una herramienta poderosa para la conservación. En Galápagos, la apuesta es aún más cuidadosa: cada paso se evalúa con extremo rigor y en base científica para garantizar que la solución sea segura para las especies endémicas.
Ciencia que abre caminos de oportunidades
La búsqueda de un enemigo natural de la mosca vampiro aviar no es solo un ejercicio académico, es una carrera contra el tiempo para proteger a pinzones, pájaros brujos y otras aves endémicas que no existen en ningún otro lugar del planeta.
Cada investigación científica, cada análisis genético y cada prueba de laboratorio acerca un poco más a una solución que podría marcar un antes y un después en la conservación de Galápagos.
“No se trata de una solución rápida, sino de la correcta. El control biológico nos permite pensar en el largo plazo y en la restauración del equilibrio natural que las aves de Galápagos necesitan para sobrevivir.” Charlotte Causton, Investigadora principal-Control de la Mosca Vampiro Aviar de la Fundación Charles Darwin.
Porque cuando la ciencia y la paciencia se unen, incluso frente a amenazas complejas, la esperanza también evoluciona.
Este proyecto es liderado de manera conjunta por la Dirección del Parque Nacional Galápagos, y la Fundación Charles Darwin, con el apoyo de diversas instituciones aliadas.