Tras más de una década de esfuerzo continuo, la isla Baltra muestra con claridad los frutos de un proceso de restauración ecológica visionario. Gracias al trabajo conjunto del equipo de investigación del proyecto Galápagos Verde 2050 de la Fundación Charles Darwin y la Dirección del Parque Nacional Galápagos, los paisajes áridos han comenzado a transformarse en ecosistemas funcionales, donde los procesos naturales vuelven a operar y las especies nativas recuperan su espacio.


1) ¿Qué se ha hecho desde 2013?
En 2013 se plantaron los primeros 200 cactus Opuntia echios var. echios en dos sitios de estudio, utilizando mallas protectoras y tecnologías ahorradoras de agua como Groasis y Cocoon. Las plántulas fueron producidas en el vivero de la Dirección del Parque Nacional Galápagos, en Santa Cruz, y luego trasladadas a Baltra. Durante los años posteriores, casi la mitad de estas plantas enfrentaron condiciones extremas como sequías, herbivoría y suelos degradados y atravesaron períodos de estrés hídrico y adaptación. Contra todo pronóstico lograron crecer y sobrevivir en su hábitat.



A partir de ese primer paso, la restauración se amplió para incluir 12 especies clave, seleccionadas por su papel fundamental en la estabilidad y funcionalidad del ecosistema (ya sea como fuente de alimento para fauna nativa, atracción de polinizadores, fijadoras de nitrógeno que enriquecen el suelo, o pioneras capaces de colonizar áreas degradadas). Estas especies son: Opuntia echios var. echios (cactus), Bursera graveolens subsp. malacophylla (palo santo endémico), Castela galapagensis (amargo), Scalesia crockeri (lechoso), Vachellia macracantha (acacia), Parkinsonia aculeata (palito verde), Cordia lutea (muyuyo), Maytenus octogona (arrayancillo), Senna pistaciifolia (senna), Lycium minimum (lycium), Vallesia glabra (peralillo), y Volkameria mollis (rodilla de caballo). Árboles como Bursera, Vachellia, y Parkinsonia actúan como plantas nodrizas ofreciendo sombra, humedad y protección, creando pequeños refugios donde otras especies pueden establecerse y prosperar.


2) ¿En qué punto estamos ahora?
Desde el inicio del proyecto se han sembrado más de 8.000 plantas de estas especies clave, de las cuales más de 3.000 han sobrevivido y hoy cumplen funciones ecológicas esenciales. El monitoreo de campo (realizado periódicamente) mide variables como altura, estado (viva, muerta o regular), presencia de herbivoría y observaciones relevantes. También registra los tratamientos de siembra: tecnologías ahorradoras de agua (Groasis, Cocoon e hidrogel) y biochar (carbón vegetal que mejora la estructura del suelo, aumenta la disponibilidad de nutrientes y ayuda a conservar humedad), además de controles sin tecnología.
El monitoreo más reciente, en mayo de 2025, reveló que casi el 89% de las plantas evaluadas están vivas y saludables. En las 38 exclusiones (parcelas protegidas de herbivoría y pisoteo) el éxito ha sido aún mayor: 937 de las 1.009 Opuntias sembradas han sobrevivido, un 92,9% de reclutamiento.
Por primera vez en más de una década, se observó regeneración natural de Opuntia y plántulas de Bursera germinando en áreas antes sin vegetación, señal de que el ecosistema empieza a sostenerse por sí mismo.


Este avance se refleja también en el retiro de 1.200 dispositivos Waterboxx y mallas protectoras, que ya no son necesarias porque las plantas han alcanzado un tamaño y resistencia que les permite sobrevivir en condiciones áridas sin ayuda adicional.
3) ¿Por qué es importante?
Las Opuntias plantadas en 2013 no solo han sobrevivido, sino que han recuperado plenamente su rol ecológico: ofrecen sombra a iguanas terrestres, estabilizan el suelo, conservan humedad, facilitan la germinación de nuevas especies y brindan refugio a aves como los pinzones, que anidan entre sus espinas.


Cada planta que crece, sobrevive y produce nuevas plántulas representa una victoria contra la degradación y la pérdida de biodiversidad en zonas áridas, donde la presión climática y humana es intensa. Restaurar aquí significa no solo plantar, sino reactivar procesos naturales, devolver vida a un ecosistema y sembrar esperanza para el futuro.
Todos estos resultados validan la estrategia propuesta en el Plan de Acción para la Restauración Ecológica de Baltra y Plaza Sur (Jaramillo et al., 2024). Además, pueden explorarse en detalle a través de la plataforma interactiva RestorR-GV2050, donde es posible visualizar mapas, especies y el avance de los sitios restaurados en Baltra y otras islas.

¿Te emociona esta historia tanto como a nosotros?
Baltra está regenerándose gracias a la restauración ecológica... ¡y tú también puedes ser parte de este cambio!
Conoce más sobre este proyecto que está devolviendo la vida a los ecosistemas áridos de Galápagos:
🔗 Restauración de zonas áridas – Fundación Charles Darwin
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