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Investigando la salud de las aves terrestres de Galápagos

Roberto Maldonado
27 Mar 26 /

Enfermedades invisibles:

Investigando la salud de las aves terrestres de Galápagos

Cuando se piensa en la conservación de Galápagos, la imagen más común es la protección de paisajes, tortugas gigantes o los famosos pinzones de Darwin. Sin embargo, existe un frente de conservación menos visible pero igual de importante: la salud de la fauna silvestre.

Un reciente estudio científico analizó la presencia de virus en aves terrestres del archipiélago y aporta información clave para comprender los riesgos sanitarios que podrían enfrentar estas especies únicas.

Especies que no existen en ningún otro lugar del mundo

Entre las aves terrestres de Galápagos se encuentran algunas de las especies más emblemáticas del archipiélago, como los pinzones de Darwin, los pájaros brujos y los cucuves. Estas aves han evolucionado durante miles de años en condiciones de relativo aislamiento, lo que ha dado lugar a especies únicas que no existen en ninguna otra parte del mundo.

Sin embargo, ese mismo aislamiento también puede hacer que algunas poblaciones sean más vulnerables frente a enfermedades introducidas, ya que han tenido menos contacto histórico con muchos patógenos presentes en otros ecosistemas.

Un estudio sanitario a gran escala

Para conocer mejor esta situación, un equipo de investigadores de la Fundación Charles Darwin, en colaboración con el Instituto de Medicina para la Conservación del Zoológico de Saint Louis, Island Conservation, Durrell Wildlife Conservation Trust y el Centro de Investigación en Sanidad Animal (CISA INIA-CSIC), realizó un estudio sanitario en varias islas del archipiélago. Durante el trabajo de campo se tomaron muestras de más de 400 aves pertenecientes a 14 especies diferentes. Las muestras se obtuvieron mediante hisopados orales y cloacales, un procedimiento sencillo que permite detectar microorganismos presentes en el organismo de las aves sin causarles daño.

El estudio se realizó en diferentes islas y ambientes, incluyendo áreas naturales protegidas y zonas con presencia humana. Este enfoque permitió comparar distintos contextos ecológicos y explorar si factores como la actividad humana o la cercanía de animales domésticos podrían influir en la presencia de ciertos patógenos.

Lo que encontraron los científicos

Uno de los objetivos principales fue detectar virus que circulan en estas poblaciones. Los investigadores encontraron evidencia de adenovirus y herpesvirus. Aproximadamente un 8 % de las aves analizadas presentaron adenovirus y cerca de un 3 % herpesvirus, con mayor presencia en islas habitadas como Floreana y Santa Cruz.

Juan Carlos Izurieta.

Estos virus se conocen en aves de muchas partes del mundo y, en algunos casos, pueden provocar enfermedades. Sin embargo, también es común que algunos animales los porten sin mostrar síntomas.

Cabe destacar que algunos adenovirus y herpesvirus han coevolucionado con sus hospedadores durante miles de años, adaptándose a ellos.

Un resultado alentador

En cambio, aunque el estudio también buscó la presencia de Mycoplasma —una bacteria asociada a infecciones respiratorias en aves— no se detectó en ninguna de las muestras analizadas. Este resultado es relevante porque en otras regiones del mundo esta bacteria ha causado problemas importantes en poblaciones de aves silvestres y, en ciertos casos, puede transmitirse entre aves domésticas y silvestres.

Mara Speece / CDF
Canario María

Por qué importa: estableciendo una línea base para el futuro

Detectar estos virus no significa necesariamente que exista una enfermedad activa en las poblaciones estudiadas. Más bien, permite construir una línea base de información sanitaria.

En otras palabras, ahora se conoce qué microorganismos están presentes actualmente en algunas poblaciones de aves terrestres de Galápagos. Esta información servirá como referencia para el futuro. Si en algún momento se detectan brotes de enfermedad o cambios en la salud de las poblaciones, los científicos podrán comparar esos datos con esta línea base inicial. Además, la detección de nuevos adenovirus y herpesvirus también proporciona información valiosa sobre las relaciones evolutivas entre estos virus y sus hospedadores.

La investigación muestra la importancia de vigilar la salud de la fauna como parte integral de la conservación. En ecosistemas frágiles como Galápagos, las enfermedades también pueden convertirse en una amenaza, especialmente para especies con poblaciones pequeñas o distribución limitada. Si un patógeno nuevo se introduce en una población vulnerable, el impacto podría ser considerable.

Por esa razón, contar con programas de vigilancia sanitaria permite detectar posibles riesgos a tiempo y tomar decisiones informadas.

Ciencia que protege Galápagos

El estudio también demuestra la importancia de mantener investigación científica continua en el archipiélago. En Galápagos aún existen muchas preguntas abiertas sobre la salud de la fauna silvestre. Cada nuevo estudio ayuda a completar un panorama complejo en el que interactúan factores ecológicos, climáticos y sanitarios.

En términos simples, conservar la biodiversidad no consiste únicamente en proteger hábitats o especies emblemáticas. También implica entender y monitorear los procesos que afectan la salud de los animales que habitan estos ecosistemas.

La Fundación Charles Darwin, junto con sus colaboradores nacionales e internacionales, trabaja desde hace décadas para generar este tipo de conocimiento. La investigación científica permite comprender mejor cómo funcionan los ecosistemas de las islas y proporciona información esencial para tomar decisiones que contribuyan a su protección a largo plazo.

Rashid Cruz/CDF
Pinzón pequeño de árbol
Joshua Vela
Pinzón carpintero
Camilo Cruz/CDF
Pinzón pequeño de tierra

Roberto Maldonado

Oficial de Comunicación y Medios Tradicionales

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