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Andrea Miniguano/CDF

Cambiando la visión de la ciencia y conservación

Roberto Maldonado
04 Mar 26 /

Recuerdos de un esfuerzo compartido que cambió la visión de la ciencia y la conservación

La historia de la ciencia y la conservación en el Ecuador tiene un capítulo decisivo que comenzó a tomar forma en las islas Galápagos a mediados del siglo XX. En este rincón remoto del mundo surgió una iniciativa que transformaría la relación entre ciencia y naturaleza: la Fundación Charles Darwin (FCD). En ese proceso, el nombre de Cristóbal Bonifaz destaca como uno de los ecuatorianos —representante del Estado ecuatoriano ante la delegación diplomática en París— que, junto con científicos nacionales e internacionales y otras organizaciones internacionales, ayudó a convertir una aspiración en realidad.

Rashid Cruz/CDF
El despertar de una conciencia global

En la década de 1950, las Galápagos ya enfrentaban amenazas concretas: la llegada de colonos que introdujeron cultivos y semillas, algunas de las cuales más tarde se convirtieron en especies invasoras, y las crecientes presiones que ponían en riesgo la biodiversidad única del archipiélago. Desde Europa y Estados Unidos, la comunidad científica internacional comenzó a impulsar con firmeza la protección de estas islas extraordinarias.

En 1957, la UNESCO aprobó la propuesta de establecer una estación científica en Galápagos que reuniera investigadores de distintas nacionalidades para estudiar y explorar su flora y fauna con el fin de protegerlas. Sin embargo, el respaldo internacional por sí solo no era suficiente. La iniciativa requería el compromiso del Estado ecuatoriano, que comprendió su importancia y hizo posible la creación de la FCD. Fue en ese momento cuando Cristóbal Bonifaz asumió un papel clave.

Un puente entre Ecuador y el mundo

El embajador Bonifaz, vinculado a la histórica Hacienda Guachalá en Cayambe, provenía de una tradición de liderazgo local con importantes conexiones políticas a nivel nacional. Su visión, no obstante, iba más allá. Entendió que el Ecuador debía abrirse a la ciencia y asumir la responsabilidad de conservar su patrimonio natural.

La Fundación se constituyó en Bruselas en 1959, y Cristóbal Bonifaz se integró como uno de sus miembros fundadores, aportando legitimidad nacional a un proyecto con vocación global. Bonifaz estaba a la vanguardia de los debates conservacionistas de América del Sur y en comunicación constante con las principales organizaciones naturalistas del mundo. Su participación contribuyó a tender un puente entre la visión internacional y las prioridades locales que dieron forma a esta iniciativa.

Ese mismo año, el Estado ecuatoriano declaró a Galápagos como su primer Parque Nacional, un paso decisivo para su conservación. Entre 1960 y 1963 se realizaron las gestiones para establecer la estación de investigación en la isla Santa Cruz. Bonifaz participó en este proceso, que culminó en 1964, cuando la Estación Científica Charles Darwin abrió sus puertas y marcó el inicio de una nueva etapa para las islas.

El Fondo Cristóbal Bonifaz: memoria recuperada

Cristóbal Bonifaz fue miembro del Consejo Ejecutivo de la FCD, su Vicepresidente y representante en Quito hasta su fallecimiento en 1979. Desde esa posición desempeñó un papel determinante en la consolidación institucional en el Ecuador.

El Fondo Bonifaz reúne años de correspondencia, informes y documentos que reflejan su labor de representación, su visión estratégica y su intervención en los desafíos que marcaron los primeros años de la Fundación. Estos archivos permiten comprender el proceso de establecimiento y fortalecimiento tanto de la FCD como del Parque Nacional Galápagos, así como las discusiones vinculadas a la presencia humana en el archipiélago.

Décadas después, la figura de Bonifaz volvió a cobrar presencia. En enero de 2026, la Fundación Charles Darwin recibió la donación del Fondo conservado y custodiado en buen estado por su hijo Diego Bonifaz en la Hacienda Guachalá, para la institución tuvo que enviar a su contingente para realizar el delicado proceso de traslado hacia las islas. El fondo reúne cerca de 2.700 fojas de documentos históricos, personales y profesionales, además de fotografías y material complementario.

Andrea Miniguano/CDF
Andrea Miniguano/CDF

Andrea Miniguano, responsable de la Biblioteca, Archivo y Museo de la Fundación, recibió los documentos y llevó adelante el proceso técnico que incluyó limpieza, conservación preventiva y embalaje especializado para su traslado a Galápagos. Allí son custodiados y estarán puestos a disposición del público a través de la biblioteca institucional. La llegada de este fondo no es solo un acto de preservación documental; es la recuperación de una memoria directamente ligada a los orígenes de la Fundación.

Los documentos recibidos incluyen documentación administrativa, producción intelectual, intercambios epistolares, actas de reuniones, artículos científicos, decretos presidenciales relativos a reservas, cartas y escritos de Bonifaz que permiten comprender que la ciencia y la conservación no nacen de un gesto aislado, sino de un trabajo colectivo que se construye a lo largo del tiempo.

Esfuerzo compartido

La historia de Cristóbal Bonifaz y de la Fundación Charles Darwin es, en esencia, la historia de un esfuerzo compartido a lo largo del tiempo. Frente a los desafíos ambientales actuales, recordar este legado no es un ejercicio nostálgico, sino una guía. Nos recuerda que la conservación es una tarea común y que la ciencia prospera cuando se sostiene en comunidad.

Archivo-CDF/Fondo Cristóbal Bonifaz
Cristóbal Bonifaz
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Andrea Miniguano recibe documentos de Diego Bonifaz
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Cleaning and preventive conservation materials

La Fundación Charles Darwin continúa investigando, educando y protegiendo. En su origen late la decisión de un ecuatoriano, Cristóbal Bonifaz, y de muchos científicos que entendieron que Galápagos merecía un futuro.


Roberto Maldonado

Oficial de Comunicación y Medios Tradicionales

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