Notas de campo desde Galápagos: mi experiencia como científica colaboradora en la Fundación Charles Darwin
Durante los últimos dos meses, he tenido el privilegio de trabajar junto al increíble equipo de la Fundación Charles Darwin (FCD) en Puerto Ayora, Galápagos. Como científica colaboradora, bajo la tutela de la Dra. Heinke Jäger, tuve la oportunidad de contribuir a una diversa gama de proyectos de conservación e investigación, cada uno de los cuales profundizó mi aprecio por las personas, las especies y los ecosistemas que hacen únicas a estas islas. Esta experiencia ha formado parte de mi licencia de desarrollo profesional, o año sabático. Mi objetivo era ampliar mis habilidades y experiencia como científica y agente de extensión. Hoy puedo decir con confianza que el tiempo que pasé aquí, aprendiendo sobre los sistemas de Galápagos, conociendo a personas maravillosas y apoyando la investigación y la conservación, me ha convertido en una mejor profesional. Estoy entusiasmada por aplicar las habilidades y perspectivas que adquirí en Galápagos en mi trabajo en la Universidad de Florida.
Siguiendo el crecimiento de una especie invasora
Uno de mis primeros proyectos consistió en estudiar a la rana arborícola invasora de hocico puntiagudo ((Scinax quinquefasciatus), una especie nativa de la costa continental del Ecuador que fue introducida accidentalmente en las islas. Utilizando el software ImageJ, medí renacuajos de un experimento que investiga cómo la densidad poblacional afecta su crecimiento y supervivencia. El estudio es liderado por un estudiante de maestría de la Pontificia Universidad Católica en Quito. Los resultados permitirán comprender mejor la biología de esta especie para incluir esa información en el desarrollo de potenciales estrategias de manejo en Galápagos. Fue un recordatorio de que incluso los organismos más pequeños pueden generar grandes efectos en un ecosistema.
Ver sanar a un bosque
También acompañé a la Dra. Jäger a las zonas altas de la isla Isabela para monitorear la regeneración de los árboles de Scalesia, un género endémico de Galápagos y actualmente amenazado. Los bosques de Scalesia enfrentan múltiples presiones por especies invasoras, especialmente la mora, que bloquea la luz e impide la germinación y el crecimiento de árboles jóvenes. Mediante el método de transectos lineales con intercepción, medimos la cobertura vegetal a lo largo de líneas permanentes que se revisan anualmente, registrando desde especies endémicas hasta invasoras persistentes. También recolectamos datos sobre el diámetro a la altura del pecho (DAP) y la altura de árboles maduros de Scalesia . Estos conjuntos de datos a largo plazo orientan las decisiones sobre eliminación de especies invasoras y reforestación, asegurando que los recursos limitados se utilicen donde más se necesitan. Durante esta salida de campo, visitamos un sitio de restauración donde se habían plantado recientemente ejemplares de Scalesia cordata cultivados en vivero. Fue una experiencia muy especial, ya que S. cordata no solo es endémica, sino también una especie en peligro de extinción, y estos nuevos esfuerzos colaborativos de restauración ofrecen una renovada esperanza para su conservación. Caminar esos transectos junto a la Dra. Jäger fue un privilegio casi surrealista, e inspirador ver tantos jóvenes árboles de S. cordata creciendo a nuestro alrededor.
Explorando gradientes marinos
Como ecóloga marina, algunos de mis días más memorables los pasé buceando con el Dr. Robert Lamb y el Dr. Jon Witman, realizando censos de corales y recolectando peces cardenal de punta negra (Apogon atradorsatus). Estos peces son endémicos de las islas oceánicas del Pacífico Este: Cocos, Malpelo y Galápagos. Se encuentran en casi todos los sitios de buceo de Galápagos, por lo que ofrecen información valiosa sobre cómo los gradientes de temperatura y nutrientes a gran escala influyen en la ecología marina de los arrecifes del archipiélago. Experimentar de primera mano las diferencias entre los sitios de buceo, cada uno con su propio carácter y comunidad, fue tan valioso desde el punto de vista profesional como profundamente inspirador a nivel personal. De regreso en el laboratorio, pude retomar mis habilidades de disección de peces y colaborar en la extracción de otolitos (estructuras del oído interno) de los peces cardenal, así como en el archivo de muestras de aletas y fotografías para futuros análisis.
Compartir y aprender
Más allá del trabajo de campo, también tuve oportunidades para presentar y conectar. Ofrecí un seminario al personal y voluntarios de la FCD sobre mi trabajo en Florida con ciencia ciudadana y colaboraciones con gestores de recursos. Participé en eventos educativos como las casas abiertas de la FCD y de la Dirección del Parque Nacional Galápagos, aprendí de los seminarios de mis compañeros de laboratorio sobre poblaciones de insectos en bosques de Scalesia, recorrí las colecciones de invertebrados de la FCD y asistí al Simposio de Investigación y Conservación de Galápagos en San Cristóbal. Cada experiencia aportó nuevos aprendizajes y fortaleció mi sentido de pertenencia a la comunidad de conservación en las islas
Reflexiones sobre un lugar especial
Desde mi primer día en la FCD, me sentí bienvenida y valorada. Fue profundamente significativo trabajar bajo la guía de la Dra. Heinke Jäger, una destacada ecóloga cuya investigación pionera desde el 1998 ha arrojado luz sobre las complejas interacciones entre especies invasoras y endémicas en Galápagos. Como una sólida líder femenina en la ciencia, ella lidera con rigor intelectual, curiosidad y generosidad, creando un entorno colaborativo donde todas las personas pueden aportar. Me inspiró constantemente la amplitud del trabajo que se desarrolla bajo su dirección y su visión para restaurar ecosistemas insulares frágiles, incluso frente a enormes desafíos ambientales.
Mi tiempo aquí fue un entramado de ciencia, aprendizaje y asombro, marcado por encuentros cercanos con fauna icónica y especies vegetales únicas, y enriquecido por el aprendizaje de nuevas técnicas de campo y laboratorio. Pero junto a la belleza, también tomé mayor conciencia de los desafíos que enfrentan los ecosistemas de Galápagos: el crecimiento poblacional, los cambios climáticos que afectan las corrientes oceánicas, los brotes de especies invasoras, los desechos marinos y el aumento de la temperatura del mar amenazan la resiliencia de estos eco-sistemas. Incluso aquí, en la cuna de la ciencia evolutiva, las huellas de la influencia humana son innegables y crecientes.
Y, sin embargo, me voy con esperanza. La dedicación del personal científico de la FCD, de la Dirección del Parque Nacional Galápagos y de tantos aliados comprometidos es poderosa. Trabajan incansablemente para proteger la extraordinaria biodiversidad de estas islas. Gracias a su esfuerzo, muchas especies están siendo salvadas de la extinción, preservando la integridad de este sitio Patrimonio Natural de la Humanidad. Haber sido parte de este trabajo, aunque haya sido por un tiempo breve, es algo por lo que me siento profundamente agradecida, y espero tener otra oportunidad en el futuro para seguir apoyando esta labor.