¡Mesocosmos en Galápagos!
Galápagos se caracteriza, entre muchas otras cosas, por la escasez de agua dulce en la superficie. Existen pocas pozas permanentes en las partes altas de las islas, mientras que la mayoría son temporales, pequeñas y se secan durante alguna parte del año. Algunas de estas pozas están relacionadas con las tortugas gigantes, que utilizan estos sitios y, con su peso y fuerza, amplían cavidades en el suelo que se llenan de agua durante la temporada de lluvias. Aunque estas pozas forman parte del paisaje de Galápagos, todavía sabemos poco sobre su funcionamiento y las interacciones entre especies nativas e introducidas en un ambiente cada vez más vulnerable. Ahora, nuestro equipo busca responder algunas de estas preguntas de una manera diferente.
Por primera vez, a través de una colaboración con Rancho Manzanillo y tres colaboradores (Pontifical Catholic University of Ecuador, Oakland University, and Federal University of Paraíba), hemos establecido una instalación de mesocosmos para estudiar estos pequeños ecosistemas. En febrero de 2026 iniciamos el primer experimento con mesocosmos de este tipo en Galápagos, un hito para nuestro equipo y una nueva oportunidad para investigar los ecosistemas de agua dulce del archipiélago.
Pero… ¿qué es un mesocosmos?
Cuando escuché esta palabra por primera vez, me imaginé a Carl Sagan o alguna serie sobre el universo. Sin embargo, un mesocosmos es, literalmente, un “mundo de tamaño intermedio”: un sistema experimental que nos permite recrear y observar una parte de la naturaleza bajo condiciones controladas, pero expuestas al ambiente real.
En la entrada de Rancho Manzanillo instalamos 24 tinas de 100 litros que simulan las pozas naturales de Galápagos. Allí estamos estudiando el desarrollo de los renacuajos, conocidos localmente como uilli uillis, de la rana arborícola Scinax quinquefasciatus, el único anfibio introducido en el archipiélago, y su posible relación con las tortugas gigantes.
Para recrear estas condiciones utilizamos agua de lluvia, agua proveniente de pozas naturales y excremento de tortuga, una importante fuente de nutrientes para estos sistemas. Este enfoque nos permitirá entender mejor cómo la presencia de las tortugas puede modificar las condiciones de las pozas y cómo estos cambios podrían afectar a una especie invasora.
¿Cuál fue el experimento?
El experimento comenzó el 14 de febrero de 2026. Un grupo de investigadores se reunió en Rancho Manzanillo con varias misiones: llenar las tinas con agua de lluvia y un inóculo de agua de poza, medir las características del agua y recolectar heces frescas de tortuga. De las 24 tinas con agua, 12 recibieron excremento de tortuga como fuente adicional de nutrientes. Un mes después, añadimos renacuajos de Scinax quinquefasciatus a la mitad de las tinas: seis con heces de tortuga y seis sin ellas.
A mediados de abril ocurrió uno de los primeros momentos emocionantes del experimento: ¡las primeras ranitas comenzaron su metamorfosis! Ahora estamos analizando las muestras de agua y los datos recopilados para conocer cómo las diferentes condiciones influyeron en el desarrollo de los renacuajos.
Retos y oportunidades
Mantener un experimento al aire libre en las partes altas de Santa Cruz también tiene sus retos. Llegar regularmente al sitio, controlar el crecimiento de la vegetación y mantener las condiciones experimentales requiere un esfuerzo constante. Durante la temporada de lluvias debemos visitar la instalación varias veces por semana para controlar el nivel del agua y evitar derrames.
Además, aunque utilizamos mallas para limitar la entrada de hojas e insectos, la naturaleza siempre encuentra formas de participar en el experimento. Libélulas, escarabajos acuáticos e incluso ranas pueden colonizar las tinas, recordándonos que trabajar con ecosistemas reales implica aceptar una parte de su complejidad.
Esta instalación representa una nueva oportunidad para la colaboración y la investigación sobre los ecosistemas de agua dulce de Galápagos. A través de estos pequeños “mundos”, podremos responder preguntas relacionadas con las invasiones biológicas, el cambio climático y el futuro de un recurso tan limitado como el agua dulce en las islas.
Comprender cómo funcionan estos ecosistemas hoy es fundamental para anticipar los cambios que podrían enfrentar mañana. Cada nueva respuesta nos ayuda a proteger mejor la extraordinaria biodiversidad de Galápagos y demuestra por qué la investigación científica de largo plazo sigue siendo esencial para conservar estos ecosistemas únicos.