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Einar Klum/ CDF

La mejor temporada reproductiva

10 Jun 26 /

Población de Pequeño Pájaro Brujo de Galápagos en Santa Cruz registra su mejor temporada reproductiva hasta la fecha

Tras más de una década de trabajo de conservación, los investigadores han documentado 56 volantones en lo que va de 2026, con más nidos aún activos.

Puerto Ayora, Galápagos, 09 de junio de 2026 — Destellando su brillante color rojo entre el bosque húmedo de Scalesia en Santa Cruz, el pequeño pájaro brujo de Galápagos fue alguna vez una especie común en las zonas agrícolas y zonas altas de la isla. Sin embargo, hoy en día la especie sobrevive únicamente dentro de aproximadamente 19 hectáreas de bosque de Scalesia donde científicos, comunidad local y guardaparques han trabajado durante años para proteger a la población remanente de las especies invasoras y la degradación del hábitat.

Ahora, tras más de una década de intensos esfuerzos de conservación, investigadores de la Fundación Charles Darwin (FCD), junto con la Dirección del Parque Nacional Galápagos (DPNG), reportan la temporada reproductiva más exitosa registrada hasta ahora para la población de Santa Cruz.

Mara Speece / CDF

Desde el inicio de la temporada reproductiva 2026 (tradicionalmente entre diciembre a mayo), los científicos han documentado 56 volantones, superando los 39 registrados durante toda la temporada 2025. Con algunos nidos aún activos y polluelos que continúan naciendo, los investigadores esperan que el número total siga aumentando en las próximas semanas. Estos resultados representan una señal alentadora para la población de Santa Cruz, que durante años ha enfrentado presiones derivadas de especies invasoras, alteración del hábitat e insectos parásitos.

Aunque el pequeño pájaro brujo sigue siendo relativamente común en islas como Isabela, Pinzón y Pinta, su distribución en Santa Cruz es actualmente mucho más reducida y fragmentada que en el pasado. Como resultado, la población ha disminuido a niveles críticamente bajos, lo que ha impulsado acciones de conservación específicas por parte de la FCD y el DPNG.

“Esta temporada es especialmente alentadora porque refleja años de trabajo de campo constante, experimentación y manejo adaptativo”, señaló Birgit Fessl, investigadora principal de la Fundación Charles Darwin. “La población de Santa Cruz sigue siendo vulnerable, pero ahora estamos viendo evidencia clara de que las acciones de conservación dirigidas pueden mejorar el éxito reproductivo y ayudar a la recuperación de la población.”

El pequeño pájaro brujo (Pyrocephalus nanus) es una especie endémica de Galápagos que depende de ecosistemas de vegetación nativa que favorecen la abundancia y diversidad de presas necesarias para su supervivencia. Para esta especie, la supervivencia depende de un sotobosque saludable. Las aves se alimentan desplazándose rápidamente por espacios abiertos debajo del dosel, capturando polillas, moscas, orugas, arañas. tanto en el suelo como en el aire. Sin embargo, las plantas invasoras —especialmente la mora— cubren rápidamente el suelo del bosque, formando densos matorrales que dificultan la caza y reducen la capacidad de las aves para alimentarse a sí mismas y a sus polluelos.

“El pequeño pájaro brujo necesita un sotobosque abierto para poder cazar eficazmente”, explicó David Anchundia, ornitólogo del proyecto en la Fundación Charles Darwin. “Si las plantas invasoras dominan el hábitat, las aves tienen dificultades para alimentarse, incubar huevos y criar a sus polluelos con éxito. Mantener estas áreas requiere un trabajo constante en campo.”

Gestionar este hábitat es una labor ardua y minuciosa. Los asistentes de campo de la FCD y los guardaparques dedican largas jornadas durante todo el año a eliminar plantas invasoras de forma manual y mecánica, a menudo en condiciones difíciles y terrenos fangosos. Detrás de la recuperación del pequeño pájaro brujo hay años de trabajo directo de restauración, debido a que la mora invasora vuelve a crecer rápidamente, se requiere un esfuerzo constante de manejo y mantenimiento. Actualmente, alrededor de 19 hectáreas de bosque de Scalesia pedunculata son gestionadas y restauradas activamente gracias al trabajo conjunto del Programa de Conservación de bosques de Scalesia de la Fundación Charles Darwin y la DPNG.

Al mismo tiempo, las aves enfrentan otra gran amenaza: Philornis downsi, conocida como la “mosca vampiro aviar” invasora. Este parásito deposita sus huevos dentro de los nidos, y sus larvas se alimentan de la sangre y los tejidos de los polluelos, causando una mortalidad extremadamente alta en múltiples especies de aves de Galápagos.

Durante años, los equipos de conservación trataron los nidos individualmente mediante la aplicación manual de insecticidas seguros para las aves, utilizando largas varas o escaleras para acercarse lo suficiente a los nidos. Sin embargo, en los últimos años los investigadores desarrollaron y perfeccionaron una solución menos invasiva y más efectiva conocida como la técnica de “autofumigación”.

Este método utiliza dispensadores que contienen algodón, plumas y otras fibras naturales tratadas con un insecticida seguro para las aves. Los propios pájaros brujos recogen el material y lo incorporan a sus nidos, protegiendo a los polluelos del parásito sin necesidad de intervención directa de los científicos durante la anidación.

Con el tiempo, los investigadores adaptaron la técnica para ajustarla mejor al comportamiento de anidación de la especie, mejorando notablemente su efectividad.

Mara Speece / CDF
Mara Speece / CDF
Einar Klum / CDF

“No todas las especies de aves responden de la misma manera a los materiales disponibles, y nos tomó años comprender cómo el pequeño pájaro brujo prefería ‘recibir’ el material tratado”, añadió Fessl. “Descubrimos que colocar el material en dispensadores distribuidos en toda el área reproductiva funcionaba extraordinariamente bien, y hoy casi todos los nidos que revisamos después de la salida de volantones contienen material tratado y no muestran señales de infestación por Philornis.”

Los investigadores señalan que la combinación de restauración del hábitat, manejo de especies invasoras y estrategias mejoradas de protección de nidos está ayudando a crear condiciones reproductivas más seguras para la especie en Santa Cruz, aunque todavía persisten desafíos importantes.

Por su parte, Lorena Sánchez, directora del Parque Nacional Galápagos, destacó que “El compromiso de nuestros equipos de conservación y la colaboración con socios científicos han sido fundamentales para lograr estos resultados que hoy representan una señal alentadora para la recuperación del pequeño pájaro brujo en Santa Cruz. Detrás de cada volantón registrado existe un trabajo permanente de restauración ecológica, monitoreo en campo e investigación aplicada que fortalece la protección de esta especie y de los ecosistemas de los que depende su supervivencia”.

Aunque la temporada reproductiva 2026 marca un hito importante, los científicos enfatizan que los esfuerzos de conservación a largo plazo siguen siendo esenciales. La población de Santa Cruz todavía ocupa un hábitat altamente restringido y continúa siendo vulnerable a cambios ambientales, especies invasoras y fluctuaciones en las condiciones reproductivas.

Por ahora, sin embargo, los destellos de rojo brillante que vuelven a moverse entre el bosque de Scalesia ofrecen esperanza de que esta ave vuele por toda la Isla de Santa Cruz en un futuro cercano.

Sobre el pequeño pájaro brujo

El pequeño pájaro brujo (Pyrocephalus nanus) es una pequeña ave insectívora endémica de Galápagos y una de las aves terrestres más carismáticas del archipiélago. Los machos son conocidos por su llamativo plumaje rojo brillante y negro, mientras que las hembras presentan tonos amarillos y cafés suaves. La especie se alimenta capturando insectos en el suelo y en vuelo, por lo que depende de un hábitat semi- abierto para cazar eficazmente.

Aunque las poblaciones en islas como Isabela permanecen estables especialmente en volcanes remotos, la población de Santa Cruz ha disminuido en las últimas décadas debido a la degradación del hábitat y reducción de fuentes de alimento ocasionados por especies de plantas invasoras y mortalitad por la mosca parásita invasora Philornis downsi. Actualmente, la población remanente de Santa Cruz está restringida a aproximadamente 19 hectáreas de bosque de Scalesia manejado en las zonas altas de la isla.

El programa de conservación liderado por la Fundación Charles Darwin y la Dirección del Parque Nacional Galápagos combina restauración del hábitat, manejo de especies invasoras, monitoreo a largo plazo y técnicas innovadoras de protección de nidos orientadas a mejorar el éxito reproductivo y apoyar la recuperación de la población de Santa Cruz.

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Einar Klum / CDF

Notas para editores:

Para consultas de prensa, por favor contactar:

Fundación Charles Darwin

Ambre Tanty-Lamothe o Daniela Ibarra | comunicacion@fcdarwin.org.ec

Sobre la Fundación Charles Darwin

La Fundación Charles Darwin para las Islas Galápagos (FCD) es una organización internacional sin fines de lucro que opera en Galápagos desde 1959 bajo un convenio especial con el Gobierno del Ecuador. Su misión, y la de su Estación Científica, es enfrentar las mayores amenazas y desafíos que enfrenta Galápagos mediante investigación científica y acciones de conservación, con el fin de proteger uno de los tesoros naturales más importantes del mundo. Actualmente, la FCD apoya más de 25 proyectos de investigación, conservación y educación tanto en ecosistemas terrestres como marinos, y es custodio de más de 137.000 especímenes en sus Colecciones de Historia Natural. Su diverso equipo de más de 140 científicos, educadores y personal de apoyo está conformado principalmente por ciudadanos ecuatorianos, de los cuales más del 60 % provienen de Galápagos. Para más información, visite: www.darwinfoundation.org