El bosque de Scalesia,un hotspot de insectos únicos en el mundo.
En la parte alta de la isla Santa Cruz, sobrevive uno de los ecosistemas más amenazados y raros de Galápagos: el bosque de Scalesia. Está conformado por Scalesia pedunculata, una especie única en el mundo, conocida como el árbol de la margarita gigante. Hace décadas, este ecosistema cubría cerca de 10.000 hectáreas. Hoy, tras la expansión de la zona agrícola y la invasión de especies de plantas introducidas, como la mora, apenas queda el 3% (300 hectáreas) de su distribución original. A pesar de ello, entre las hojas, las flores, bajo las cortezas de los árboles y ocultos entre la hojarasca, viven cientos de insectos y muchos no existen en ningún otro lugar del planeta.
Biodiversidad inexplorada
A pesar de su importancia ecológica, los insectos siguen siendo uno de los grupos menos estudiados del mundo. En Galápagos, aunque existen muchos estudios sobre especies endémicas como los pinzones, las tortugas y las iguanas, todavía se conoce muy poco sobre la diversidad de insectos, sus roles y las amenazas que enfrentan. Esta falta de conocimiento, podría estar dejando fuera de las estrategias de conservación a especies esenciales para el funcionamiento de los ecosistemas de Galápagos.
Tres científicas, un hallazgo extraordinario
Las investigadoras de la Fundación Charles Darwin, Jacqueline Rodríguez, Charlotte Causton y Heinke Jäger, se propusieron cambiar esta limitación. Su investigación se enfocó en seis de los grupos de insectos más diversos y abundantes en el mundo: escarabajos (Coleoptera), polillas (Lepidoptera), chinches (Hemiptera), moscas (Diptera), hormigas (Hymenoptera) y grillos y saltamontes (Orthoptera). Revisaron datos de casi una década de monitoreo anual y sistemático de invertebrados terrestres en el bosque de Scalesia en Santa Cruz, registros históricos, y colecciones científicas, para obtener la lista más completa y actualizada de insectos endémicos registrados en este pequeño remanente de bosque.
Un hotspot de insectos endémicos
Las científicas registraron 150 especies de insectos endémicos en el amenazado bosque de Scalesia, pertenecientes a los seis grupos de insectos estudiados, lo que representa el 21% de todas las especies conocidas dentro de estos grupos en el archipiélago! Es decir, casi una cuarta parte de los insectos endémicos registrados en Galápagos dentro de estos grupos, ha sido encontrada en este remanente de bosque. El hallazgo confirma lo que las investigadoras sospechaban hace tiempo: el bosque de Scalesia no solo es importante por sus plantas y aves endémicas, sino que también constituye un hotspot de diversidad de insectos únicos.
Importantes, diminutos y amenazados
Curiosas por conocer qué funciones cumplían los insectos registrados, investigaron sobre los roles ecológicos de cada una de estas 150 especies. Así, determinaron que la mayoría son polinizadores y herbívoros.
Los polinizadores facilitan la reproducción de las plantas y ayudan a mantener los procesos naturales de regeneración del bosque. Los herbívoros por su parte, aportan al reciclaje de nutrientes, devolviéndolos al suelo y manteniendo el equilibrio de la cadena alimenticia. Además, muchas especies son fuente de alimento para aves, reptiles e incluso otros invertebrados. Aunque diminutos y muchas veces invisibles, el aporte de los insectos al funcionamiento del ecosistema es grande.
Además, las científicas analizaron los impactos de la pérdida de su hábitat y la presencia de plantas invasoras y determinaron que al menos 36 especies de estos insectos endémicos podrían estar en riesgo de extinción y 12 ya lo están.
¿Por qué restaurar y conservar el bosque de Scalesia forest?
Los descubrimientos justifican aún más los esfuerzos de la Fundación Charles Darwin y la Dirección del Parque Nacional Galápagos por restaurar y conservar el bosque de Scalesia y con ello, proteger también las interacciones imperceptibles pero esenciales para su funcionamiento. Cuando el número de polinizadores disminuye, la reproducción de las plantas se reduce. Cuando los insectos herbívoros están en declive, los ciclos de los nutrientes y la cadena alimenticia se interrumpen. Los resultados de este estudio visibilizan la biodiversidad oculta de este ecosistema y ayudan a que estas especies sean consideradas en medidas de manejo y estrategias de conservación futuras. Además, nos recuerdan que proteger Galápagos significa proteger también a seres únicos y diminutos que, silenciosamente, hacen un importante y gran trabajo.