Tres aliados para Galápagos
Perros detectores que fortalecen la protección de especies únicas
No todas las herramientas de conservación toman la forma de satélites, drones o equipos de laboratorio. Algunas tienen cuatro patas, hocicos húmedos y un extraordinario sentido del olfato. Este es el caso de Wolf, Kup y Pinta, tres perros detectores entrenados específicamente para ayudar a detener el tráfico ilegal de especies protegidas de las islas Galápagos.
Su incorporación a las labores de control representa un paso importante en los esfuerzos para combatir el tráfico ilegal de vida silvestre, una de las amenazas más persistentes para los ecosistemas insulares. Desde productos de fauna transportados ilegalmente hasta material orgánico que podría introducir especies invasoras, los perros pueden ser entrenados para detectar material biológico que de otro modo podría pasar desapercibido.
Esta iniciativa fue liderada por la Fundación Charles Darwin, que donó los perros a la Academia de la Policía Nacional del Ecuador en 2025. El financiamiento contó con el apoyo de nuestro donante histórico, el señor Wijnand Pon, a través de la Fundación COmON. Su compromiso, impulsado por un profundo amor por el archipiélago, fue fundamental para hacer posible este proyecto.
La iniciativa se desarrolló en estrecha coordinación con el Ministerio del Interior, bajo cuya estructura opera la Unidad Canina, así como con la Dirección del Parque Nacional Galápagos. En conjunto, estas instituciones establecieron el marco legal y operativo necesario para integrar a los perros en las acciones de conservación y control en todo el archipiélago.
El origen de una solución concreta
La historia de estos tres perros comenzó con la identificación de una necesidad crítica: aunque la Policía Nacional contaba con unidades caninas entrenadas para operaciones como la detección de narcóticos, no existían unidades especializadas en detectar el tráfico ilegal de especies protegidas.
Para responder a esta necesidad, la Fundación Charles Darwin impulsó una solución concreta, canalizando recursos y coordinando con las instituciones competentes para fortalecer el control y la vigilancia en puntos estratégicos del archipiélago mediante el desarrollo de un programa canino especializado en combatir el tráfico ilegal de biodiversidad.
¿De dónde vienen Wolf, Kup y Pinta?
Wolf, Kup y Pinta fueron seleccionados en un criadero especializado en Europa, con experiencia en el suministro de perros para unidades policiales. Su origen garantiza condiciones adecuadas de salud, temperamento, concentración y capacidad de respuesta necesarias para entornos operativos de alta exigencia.
La selección fue realizada por personal de la Policía Nacional del Ecuador, que evaluó distintos ejemplares en función de su comportamiento y potencial de detección. Wolf, Kup y Pinta fueron elegidos por su alto potencial para el entrenamiento especializado. Tras llegar al Ecuador en junio de 2024, los perros fueron trasladados a Quito para iniciar su entrenamiento básico en obediencia y técnicas generales de detección.
Un proceso de entrenamiento en dos fases
El entrenamiento se desarrolló en varias etapas. Durante la primera fase en Quito, los perros desarrollaron las habilidades fundamentales necesarias para el trabajo operativo, incluyendo obediencia, socialización y ejercicios de detección.
La segunda fase llevó a los perros a Galápagos bajo estrictos protocolos legales y de bioseguridad, una excepción autorizada para el entrenamiento de perros de trabajo, considerando que Galápagos no permite el ingreso de perros ni de otros animales al archipiélago. Allí recibieron entrenamiento especializado para detectar especies protegidas prioritarias, como iguanas marinas, iguanas terrestres, tortugas gigantes, aletas de tiburón y pepino de mar. Este entrenamiento se basa en asociaciones olfativas, mediante las cuales los perros aprenden a identificar y señalar olores muy específicos.
En la tercera y última fase del entrenamiento, los perros trabajaron durante aproximadamente dos meses y medio en condiciones reales, realizando inspecciones simuladas de equipaje, carga y personas, replicando las condiciones operativas de aeropuertos y muelles.
Un rol estratégico en territorio
Actualmente, Wolf, Kup y Pinta operan en puntos estratégicos de salida del archipiélago y del territorio continental ecuatoriano, donde apoyan a las autoridades en la detección temprana del transporte ilegal de especies protegidas antes de que abandonen las islas o el país.
Su extraordinario sentido del olfato les permite identificar incluso trazas mínimas de material biológico oculto en equipaje, carga o envíos, convirtiéndolos en una herramienta de inspección rápida, eficiente y no invasiva. Además, su presencia actúa como un elemento disuasivo, ayudando a reducir la probabilidad de intentos de tráfico ilegal de vida silvestre.
Un caso reciente demostró claramente la efectividad de estas unidades caninas. En abril de 2026, durante un operativo en Guayaquil, uno de los perros alertó a las autoridades sobre un cargamento sospechoso declarado como “buche de pescado”. Tras la inspección, las autoridades descubrieron más de 21.800 aletas de tiburón ocultas y destinadas al mercado internacional sin los permisos correspondientes.
Este tipo de intervenciones demuestra que los perros detectores pueden descubrir métodos sofisticados de ocultamiento que podrían evadir los controles convencionales. En el contexto de Galápagos, representan una herramienta adicional para combatir la extracción ilegal de especies protegidas, fortalecer la trazabilidad de los sistemas de control y actuar de manera temprana frente a redes de tráfico que amenazan la biodiversidad del archipiélago.
El trabajo de Wolf, Kup y Pinta representa la integración de ciencia aplicada, cooperación institucional y compromiso con la conservación. Su aporte contribuye directamente a la protección de especies amenazadas, al tiempo que fortalece los sistemas de monitoreo y control en Galápagos.
Este logro también evidencia el valor de las alianzas entre organizaciones científicas, autoridades y donantes comprometidos. La Fundación Charles Darwin agradece el apoyo y la confianza brindados por la Fundación COmON, cuya contribución hizo posible esta iniciativa y reafirma la importancia de continuar fortaleciendo este tipo de colaboraciones para enfrentar los desafíos de conservación en el archipiélago.