Galápagos, 1914: el rumor que obligó al Ecuador a mirar a sus islas
Una noticia nunca confirmada sobre buques de guerra alemanes en el archipiélago desató una crisis diplomática con Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos, y cambió la relación del Estado ecuatoriano con sus islas.
En octubre de 1914, apenas tres meses después del estallido de la Primera Guerra Mundial, llegó a Quito una versión alarmante: buques alemanes habrían fondeado en las Islas Galápagos, desembarcado prisioneros ingleses, cargado carbón y permanecido allí varios días. Si era cierto, el Ecuador, país neutral, había permitido que una potencia beligerante usara su territorio como base en el Pacífico.
Nunca se comprobó. Pero el rumor bastó para poner al archipiélago en el centro de la diplomacia internacional y para que el Estado ecuatoriano, por primera vez, asumiera en serio la defensa de unas islas que tenía prácticamente olvidadas.
La historiadora Élodie Lenoël, investigadora de la Universidad Sorbonne Nouvelle y del Centro de Investigación y Documentación sobre las Américas (CREDA), reconstruyó el episodio a partir de archivos diplomáticos y de la prensa de la época.
Un punto estratégico en el Pacífico
Para entender la alarma hay que mirar el mapa de 1914. El Canal de Panamá acababa de abrirse en agosto de ese año y Galápagos quedaba en la ruta de cualquier flota que operara en el Pacífico oriental. Las escuadras alemanas y aliadas se enfrentaban en esas aguas.
El Ecuador, en cambio, no tenía intereses en la guerra. Su economía dependía del cacao, que vendía a Gran Bretaña, Estados Unidos, Francia y Alemania. Ningún conflicto de fronteras ni alianza militar lo empujaba al frente de batalla, y la neutralidad, declarada el 17 de agosto de 1914, le permitía seguir comerciando con todos. La mantuvo hasta diciembre de 1917, cuando rompió relaciones con Alemania.
Esa neutralidad tenía reglas. El derecho internacional prohibía que un buque beligerante permaneciera más de 24 horas en aguas de un país neutral. Una base alemana en Galápagos habría sido una violación grave y una acusación directa contra el Ecuador.
Un rumor convertido en hecho
El gobierno ecuatoriano actuó con cautela. Informó a los representantes de los países en guerra acreditados en Quito que había recibido un rumor y que debía verificarse. Los diplomáticos de Francia y Gran Bretaña hicieron otra cosa: informaron a sus capitales que los alemanes estaban tomando las islas como base militar.
París y Londres reaccionaron con alarma y recurrieron a Washington. El 14 de noviembre, el Departamento de Estado pidió a su representante en Quito verificar si el Ecuador había roto su neutralidad y si Galápagos era una base alemana de suministros navales. Para el gobierno ecuatoriano, que dos potencias europeas acudieran a un tercero para resolver un asunto propio fue motivo de sorpresa.
Washington insisted it had no wish to intervene, only to use its friendly relations. Ecuador responded with an assertion of sovereignty: the territory was its own, even if it lay a thousand kilometers from the mainland, and the country itself would investigate. The foreign minister promised to protest to Germany if the charges proved true.
Lo que encontró la comisión
La investigación, concluida en diciembre de 1914, descartó una base militar. Constató que por las islas habían pasado buques alemanes, ingleses y japoneses, que compraron algodón y provisiones, pero no carbón. El 25 de diciembre, el gobierno comunicó a Washington que en su territorio insular no se había violado la neutralidad. Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos aceptaron el informe y el caso se cerró.
En diciembre de ese año, el Ecuador fue más allá y propuso que los beligerantes declararan zona neutral los mares que bañan las costas americanas.
La soberanía se ejerce con presencia
El efecto más duradero del rumor fue interno. Hasta 1914, los gobiernos ecuatorianos habían desatendido Galápagos: los proyectos de colonización eran escasos y ningún presidente había visitado el archipiélago. Tras la crisis, la Marina envió el buque Constitución a vigilar sus costas. Durante su mandato, el presidente Alfredo Baquerizo Moreno se convirtió en el primer jefe de Estado en visitar el archipiélago, pese a que la guerra naval seguía en el Pacífico.
De periferia estratégica a centro mundial
Un siglo después, Galápagos es un referente mundial de ciencia, conservación y turismo. Muchos visitantes lo perciben como un paraíso natural sin Estado ni historia. El episodio de 1914 desmiente esa imagen: el archipiélago ha estado siempre en el cruce de intereses internacionales, y el Ecuador lo ha conservado desde 1832, pese a las ofertas para venderlo o arrendarlo.